Disputa por una casa en Cinco Saltos

Dueños de una vivienda del IPPV la recuperaron por la fuerza.

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Momentos de suma tensión se vivieron en el barrio de las 60 viviendas de Cinco Saltos.

CINCO SALTOS (ACS).- Un hombre resistió casi todo el día de ayer el desalojo compulsivo que le hicieron por mano propia los dueños de una casa del plan 60 viviendas IPPV en esta localidad. Por la tarde, el cuidador-usurpador, se retiró del lugar previo escrito en el que dejó sentado su postura en la subcomisaría 78 de esta ciudad.

Pese a que hubo momentos de extrema tensión en el barrio y a que tres agentes permanecieron en la casa ante posibles incidentes, no se registraron problemas fuera de los cruces verbales de alto calibre.

Según explicó José Silva, de 56 años y empleado de Imextrade, hace siete meses que habita esa casa del plan 60 viviendas porque el dueño lo fue a buscar para que se quedara en el lugar mientras él vivía con su familia en Cervantes, debido a que había sido trasladado a esa localidad para ponerse al frente de la oficina de ARSA.

“Ahora de golpe me dicen que la casa la habían vendido; entonces rompieron los vidrios de la casa, ingresaron y me sacaron todas mis pertenencias a la calle”, dijo el ocupante.

Silva aseguró que “yo nunca le dije a Roberto Altamirano (el dueño) que me iba a quedar con la casa; él vino el sábado por la noche y me dijo que estaba vendido y que tenía que ir a la calle”, aseguró.

El hombre –que hizo sus propias averiguaciones– aseguró que en el IPPV le indicaron que esa vivienda no se podía alquilar ni vender. Luego de que todas las pertenencias de Silva quedaran en la calle alrededor de las 9 de la mañana, la esposa de Altamirano, Lorena León, se instaló en la unidad habitacional.

La mujer negó que se intentara vender el inmueble y reconoció que ante largas tratativas infructuosas para que el hombre le devolviera la vivienda, había “tomado el toro por las astas” y decidió entrar por su propios medios a la casa que le fue adjudicada. Planteó que “mi marido le dejó la casa a quien pensaba que era su amigo y ahora yo quiero mi casa; no hago nada malo y defiendo lo que es nuestro y de mis hijos. Hace dos meses que venimos hablando por las buenas y no me dio otra opción que meterme de prepo”, dijo la mujer.

Aseguró que no podía hacer una denuncia por la usurpación debido a la vigencia de la feria judicial, en tanto explicó que la familia decidió volver a Cinco Saltos porque los hijos no se pudieron acomodar al traslado laboral del que fue objeto su marido.

La policía sólo permaneció en el lugar ante la posibilidad de incidentes, debido a que tanto Silva como León –que presentó una tenencia precaria del inmueble– permanecían en el interior de la casa en franca hostilidad. Pasadas las 15.30, Silva optó por dejar la vivienda e irse con sus pertenencias, que desde las 8.30 estaban en la calle.


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