Industria avícola: la necesidad de diversificar





Distintos factores han generado, en los últimos años, un cambio en los patrones de consumo en nuestro país, especialmente en lo referido a la canasta alimentaria. Cambios en los gustos y la búsqueda de una dieta saludable es uno de los motivos que generan modificaciones en el consumo. La mejora en el poder adquisitivo de miles de personas es otro de los elementos. En la coyuntura actual, el fuerte incremento de precios en los primeros meses del año provocó una modificación en el perfil de los compradores. Existe más racionalidad, se recorre más en busca de mejores precios, se intenta aprovechar las promociones de fin de semana y sustituyen productos.

Un ejemplo es el mercado de carnes, donde se verifica un estancamiento en la producción de carnes rojas, mientras que la producción de carnes blancas ha crecido notoriamente en la última década. Si se focaliza puntualmente en la carne aviar y según los datos que proporciona el Ministerio de Agroindustria de la Nación, la producción en nuestro país creció un 177% en los últimos trece años y un 31% en los últimos seis.

Una empresa emblemática del rubro en la región es la avícola Pollolin. Se trata del mayor productor de pollo en cordón que va desde la cordillera hasta la costa patagónica, en las provincias de Río Negro y Neuquén. Su producción creció un 19% en los últimos seis años y acapara el 70% del mercado avícola en la región. Faenó durante el 2015 casi 22 millones de cabezas y representa el 3% de la producción nacional de carne aviar.

Para los habitantes del Alto Valle, se trata de una marca que es parte del paisaje. Es que la historia de Pollolin acompañó el derrotero del desarrollo de la región. Con 55 años de existencia, acompañó todas las etapas que les tocó vivir al país, a la región y a la ciudad en el último medio siglo. “Sobrevivimos el Plan Austral, la hiperinflación, la convertibilidad, el corralito. Y siempre seguimos apostando a mejorar la productividad”, cuenta Fabián Maionchi, hijo del fundador y quien conduce actualmente la empresa.

Hace diez días se realizó el lanzamiento de una nueva línea de productos congelados IQF, con la que esperan competir en precio y calidad con las principales marcas de alimentos congelados que operan en el mercado. La tecnología IQF (por la sigla en inglés Individual Quick Frozen, que en castellano es “congelado rápido individual”) permite obtener un producto de alta gama, que conserva sus propiedades por mucho más tiempo. El congelado rápido produce cristales mucho más pequeños, que no rompen las células del pollo, lo que permite que, al momento de consumir el producto, el mismo guarde las características que un producto fresco. El trozado individual evita que las presas se peguen entre sí y posibilita racionar el uso de acuerdo a la necesidad.

La tecnología IQF se utiliza a nivel global para todo tipo de alimentos. Sin embargo en Argentina el consumidor aún no adopta este tipo de productos de forma masiva. En los países desarrollados se consumen en promedio 7 kg de congelados per cápita al año. En nuestro país el consumo llega apenas a 1,8 kg per cápita al año. El potencial de crecimiento en los próximos diez a veinte años es muy grande. Esa es la nueva apuesta de la empresa cipoleña.

“El consumidor necesita alternativas y este tipo de productos van un paso más allá, porque se trata de una comida semiterminada, a un precio no muy diferente al de un producto crudo refrigerado”, explica Silvana Maionchi, gerente comercial de la compañía.

Actualmente Pollolin exporta un 10% de su producción total. Pollo entero, trozado, y garras de pollo viajan a China como destino principal y también a Sudáfrica y Chile. La empresa produce su propio alimento balanceado en la zona de Bahía Blanca, una zona cerealera por excelencia y cercana al puerto. Optimizar la ecuación de costos es el desafío de la coyuntura. El costo de la mano de obra representa el 30% del total. “Durante los últimos cinco años, el costo de la hora hombre creció mucho más que el precio del kilo del producto”, explica Fabián.

Más de 700 personas trabajan de forma directa en la empresa y otras 300 lo hacen de manera indirecta en la cadena de logística, distribución y comercialización.

La proyección a mediano plazo pone por delante la necesidad de lograr una estrategia adecuada de crecimiento. El avance del casco urbano complica la convivencia con las granjas de cría. En muchos casos las mismas debieron ser trasladadas y es difícil encontrar lugares adecuados que cuenten con todos los servicios necesarios.

“Pese a la caída en las ventas, el nuevo escenario económico muestra mayor transparencia y eso es bueno para todos”
Silvana Maionchi, gerente de comercialización de Pollolin.

“El consumidor de hoy tiene una información mayor que hace años, por eso hay que darle alternativas”
Fabián Maionchi, propietario y gerente administrativo de Pollolin.


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