Docentes que ponen el corazón en el trabajo

Ellas trabajan en la escuela de Educación Básica para adultos en el barrio Costa Linda de Fernández Oro.



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La primera tarea antes de abrir los cuadernos es prender la estufa a leña que es la única manera de calefaccionar el lugar (Foto Juan José Thomes)

SOCIEDAD

Patricia Cativiela y Edith Méndez hacen hasta lo imposible para que sus alumnos aprendan. Porque ése es el objetivo primordial. Pero además del conocimiento que tienen como docentes y que despliegan al servicio de sus alumnos también le ponen corazón. Ellas reconocen que el aprendizaje es de ida y vuelta, sobre todo cuando se tratan temas en los que el conocimiento que da la experiencia sólo se tiene que sistematizar.

“Un día estábamos hablando de los ciclos de la luna y doña Eliana nos dio toda una clase”, revalorizaron el saber de una de sus alumnas, que vivió casi toda su vida en el campo.

“Es un grupo muy lindo y tiene muy buena comunicación. Viven en un lugar alejado, hace frío e igual tienen ganas de aprender, tratan de superarse para ellos, por su vida. Es muy gratificante”, reconocieron.

Patricia y Edith llegan diariamente al centro comunitario donde funciona la escuela en un transporte que les facilita el municipio de Fernández Oro. Hasta el barrio no llegan colectivos y la gente se traslada caminando, en moto y, sólo en situaciones de emergencia por los costos, en taxi.

Nancy Martins, es la directora de la Escuela Básica de Adultos número 3, de la que depende el anexo de Costa Linda. Ella permanentemente recorre las sedes para realizar el acompañamiento pedagógico, relevar las necesidades y gestionar para que no falte lo indispensable.


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