El liderazgo de Soria une a un PJ dividido

24 dic 2017 - 00:00

El presidente Mauricio Macri volverá a aterrizar mañana en Bariloche para pasar fin de año en Villa La Angostura junto a su familia. En ambas orillas del lago Nahuel Huapi se entusiasman con la idea de que participe de algún acto oficial, pero, fiel a su estilo, lo más probable es que siga su viaje hacia el barrio Cumelén.

No quisieron hacer el jueves la inauguración que le corresponde a una obra de la importancia, real y simbólica, del Centro de Radioterapia de Bariloche porque en la Comisión Nacional de Energía Atómica tienen la esperanza de que el acto sea encabezado por Macri. Una inversión de casi 1.000 millones de pesos que no se interrumpió con el cambio de gobierno es motivo de festejo.

Hace un año el presidente abandonó por unas horas Villa La Angostura para participar de la inauguración del Centro de Información Turística y Ambiental de Villa Traful. El recuerdo no es bueno porque el vehículo en el que se movilizaba recibió un piedrazo en medio de una protesta de ATE.

Aunque no haya más incursiones de fuerzas federales, en Villa Mascardi se mantiene latente un conflicto por el reclamo de tierras de Parques Nacionales de una comunidad mapuche. La intervención policial terminó hace un mes con la muerte, de un tiro por la espalda (todo indica que disparada por Prefectura), de Rafael Nahuel.

Hay que ver además si el presidente quiere aparecer en la foto con el gobernador Alberto Weretilneck, que hizo méritos para recobrar los puntos que bajó frente al gobierno nacional cuando clausuró el debate sobre la construcción de una central nuclear china en la provincia con la sanción de una ley que prohíbe las usinas atómicas.

Se alineó (como la inmensa mayoría de sus colegas) con el pacto fiscal, asumió el discurso del gobierno nacional en el conflicto mapuche y defendió la reforma previsional (aunque no tenía ni un voto en el Congreso para ofrendar). Y cuando recibió los 300 millones de dólares de la colocación de deuda para financiar un plan de obra pública, los canjeó por letras del Tesoro nacionales y Lebacs, justo cuando el dólar pegó un empujón.

A pesar de la enorme resistencia que despertó la central nuclear y de la norma que prohíbe su construcción, los intentos por reflotar la idea avanzan. Invap sigue activa, bajo contrato del gobierno nacional, que busca la manera de revertir el cerrojo legislativo, ya sea por la vía política o la Justicia.

Miguel Pichetto, el aliado que mejor le rinde a Macri en el Senado y en Río Negro, encabeza el nuevo envión nuclear. Sus legisladores provinciales volvieron a acompañar a Weretilneck en la sanción del presupuesto.

En una semana, María Emilia Soria llamó prostitutas de Macri a los gobernadores (luego pidió disculpas a las trabajadoras sexuales, pero no se retractó) pero cinco legisladores de su partido votaron en Viedma el presupuesto de Weretilneck, con una deuda récord para el 2018.

El peronismo rionegrino ha demostrado que puede seguir unido a pesar de las diferencias. Y en los últimos años tuvo motivos para quebrarse:

• Carlos Soria no se fue con Eduardo Duhalde cuando terminó la alianza con Kirchner a pesar de que la Casa Rosada prefirió que el gobernador fuera Miguel Saiz.

• El éxodo hacia Juntos, la fuerza de Weretilneck, no dañó al partido.

• Bajo el liderazgo de Martín Soria, no cerró filas ni con Sergio Massa (más allá de la invitación de este año a la Fiesta de la Manzana) ni con el menos gravitante Florencio Randazzo.

• Pichetto y sus legisladores hacen su juego y el bloque se dobla pero no se rompe.

Así, con pequeñísimos apoyos, como el del Frente Grande, mantuvo el sello del FpV, arrasó en las PASO y se impuso con comodidad en las legislativas.

Es incierto qué tendrán enfrente el liderazgo de Martín Soria y su candidatura a gobernador. El diputado de Pro Sergio Wisky ya arrancó la campaña. Weretilneck renunció a la “re-re” pero tiene 300 millones de dólares para invertir en obra pública con un impacto cuya capitalización será materia de negociación del gobernador.

A través de la Justicia o la política, el gobierno nacional y su más fiel aliado en el Senado y la provincia, Miguel Pichetto, mantiene viva la idea de la central nuclear.
María Emilia Soria llama “prostitutas de Macri” a los gobernadores pero cinco legisladores del PJ aprueban la ley de presupuesto de Weretilneck. Se dobla pero no se rompe.

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