Donde los reclamos se miden en años

Sólo transitar por aquellos caminos de tierra, solitarios y descuidados, perdidos en medio de una inhóspita e inmensa región, anticipan apenas una parte de lo que puede llegar a ser la vida de sus pobladores. De las condiciones, en la mayoría de los casos adversas, con que debe lidiar a diario su gente. No sólo la brutal lejanía, esa que no es tanta si los recursos y los medios con que deberían contar fueran suficientes, sino aquella otra: la de la postergación y el olvido. Sólo en el pueblo de Mencué viven unas 350 personas. Otras tantas, o quizá menos, en El Cuy, y poco más de un millar si se tiene en cuenta los campos y los pobladores más alejados de este área rural. Pero sus reclamos se miden en años. Desde hace más de tres piden casas, desde hace un poco más piden la posibilidad de tener gas, gas para soportar inviernos con termómetros que se atreven a bajar más allá de los 20 grados bajo cero, y también casas, lógicamente. Y las respuestas van acordes a la lentitud acostumbrada y más. Ni siquiera llegan. En algunos lugares más alejados también tener agua y luz es el drama del día a día. (AR)


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