Dos horas tensas y delirio 'xeneize' hasta la madrugada

Las calles quedaron vacías en todas las ciudades de la zona.



En el Monumental, lleno total. En los bares “clásicos” de la región, también. El River-Boca de anoche paralizó al país y hasta los más colgados, esos que nunca tocaron una pelota, se animaron a preguntar “¿como van?”.

Una hora antes del arranque del crucial encuentro por las semifinales de la Copa Libertadores, el estadio ya estaba en un 95 por ciento. Cuando la pelota empezó a rodar, ya no entraba nadie. Los pronósticos se cumplieron y el “millo” copó la parada.

También había promesas de infiltrados “bosteros”, pero ninguno se dejó ver. Hasta el final, claro, porque cuando Boca silenció a 70.000 personas, varios se animaron a levantar el puño en el barrio del rival.

Al margen de la camiseta, una constante: muchos recordaron el último partido de Argentina por la Eliminatorias, ante Paraguay, cuando el “equipo de todos” no pudo llenar la cancha. Y eso que era domingo. Anoche, día de semana, hubo explosión, como para confirmar cuál es el espectáculo que más emociones provoca.

Lejos del Núñez porteño, en las diferentes localidades de la zona se palpitó el clásico a full. Desde muy temprano, los puestos de gorro, bandera y vincha coparon los lugares estratégicos de todas las ciudades. De 21 a 23.15, calles vacías. Y antes de las 23.30, los puntos de manifestación vestidos de “azul y oro”.

De nada sirvió la diferencia que sacó Ríver durante el día. En la mayoría de las ciudades zonales, fueron más las camisetas del “millo”, pero a la noche, los colores cambiaron.

Desde Viedma hasta Bariloche, desde San Martín de los Andes hasta Chos Malal y en todo el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, la fiesta fue “xeneize”.

  Nota asociada: Boca sacó su libreto de campeón y enmudeció el Monumental  

  Nota asociada: Boca sacó su libreto de campeón y enmudeció el Monumental  


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Dos horas tensas y delirio 'xeneize' hasta la madrugada