“Dos modelos”
Con esta oportunidad electoral hemos puesto ante nosotros dos opciones cuyas características, a mi entender, nunca antes habíamos tenido la oportunidad de confrontar. Una nos presenta el modelo del líder dirigente y la masa dirigida y otra, el modelo del grupo que construye en conjunto. El primero, que puede simbolizarse con la conocida frase del tristemente célebre Carlos Menem “síganme, que no los voy a defraudar”, apela a lo instintivo, a lo primario del ser humano; convoca a no reflexionar, a silenciar la conciencia, a inhibir nuestra capacidad de análisis, a suprimir la crítica, a evitar la creatividad… en fin, a depositar nuestra confianza en la salvación que el líder puede darnos, a tener fe en que él resolverá nuestros problemas y nuestra vida; de hecho, su representante afirma “yo garantizo…”. El segundo, por el contrario, nos propone confiar en nosotros mismos. Parte de una visión del ser humano y, en este caso, del argentino completamente diferente de la del primero. Este segundo modelo se funda en la disponibilidad de un territorio en el que disponemos de todo lo necesario y en la confianza en que seremos capaces de generar bienestar a partir de nuestro trabajo mancomunado, convirtiendo esa naturaleza en recursos bien distribuidos, fraternal, inteligente y honestamente, corrigiendo el rumbo mediante la crítica y el disenso, superando conflictos a través del consenso… en fin, en nuestra posibilidad de salir de nuestra dependencia y madurar, lo cual implica también asumir la responsabilidad por las consecuencias de nuestros actos, de la libertad de ser artífices de lo cotidiano. Esto no es un mundial de fútbol pero, apelando a la metáfora, un modelo nos propone seguir sentados en la tribuna protestando contra el árbitro, abucheando o vitoreando al DT y a los jugadores, y el otro nos convoca a bajar de la popular, meternos en la cancha y jugar el partido. Por eso, por lo trascendente de la diferencia fundamental entre estos dos modelos, el 22 decidiremos cómo vamos a continuar viviendo, ya no durante los próximos cuatro años, sino que habremos optado por definir la vida de varias generaciones de argentinos. David Walther López DNI 11.481.303 Bariloche
David Walther López DNI 11.481.303 Bariloche
Con esta oportunidad electoral hemos puesto ante nosotros dos opciones cuyas características, a mi entender, nunca antes habíamos tenido la oportunidad de confrontar. Una nos presenta el modelo del líder dirigente y la masa dirigida y otra, el modelo del grupo que construye en conjunto. El primero, que puede simbolizarse con la conocida frase del tristemente célebre Carlos Menem “síganme, que no los voy a defraudar”, apela a lo instintivo, a lo primario del ser humano; convoca a no reflexionar, a silenciar la conciencia, a inhibir nuestra capacidad de análisis, a suprimir la crítica, a evitar la creatividad... en fin, a depositar nuestra confianza en la salvación que el líder puede darnos, a tener fe en que él resolverá nuestros problemas y nuestra vida; de hecho, su representante afirma “yo garantizo…”. El segundo, por el contrario, nos propone confiar en nosotros mismos. Parte de una visión del ser humano y, en este caso, del argentino completamente diferente de la del primero. Este segundo modelo se funda en la disponibilidad de un territorio en el que disponemos de todo lo necesario y en la confianza en que seremos capaces de generar bienestar a partir de nuestro trabajo mancomunado, convirtiendo esa naturaleza en recursos bien distribuidos, fraternal, inteligente y honestamente, corrigiendo el rumbo mediante la crítica y el disenso, superando conflictos a través del consenso... en fin, en nuestra posibilidad de salir de nuestra dependencia y madurar, lo cual implica también asumir la responsabilidad por las consecuencias de nuestros actos, de la libertad de ser artífices de lo cotidiano. Esto no es un mundial de fútbol pero, apelando a la metáfora, un modelo nos propone seguir sentados en la tribuna protestando contra el árbitro, abucheando o vitoreando al DT y a los jugadores, y el otro nos convoca a bajar de la popular, meternos en la cancha y jugar el partido. Por eso, por lo trascendente de la diferencia fundamental entre estos dos modelos, el 22 decidiremos cómo vamos a continuar viviendo, ya no durante los próximos cuatro años, sino que habremos optado por definir la vida de varias generaciones de argentinos. David Walther López DNI 11.481.303 Bariloche
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