“Dunga dunga”

Redacción

Por Redacción

Para muchos no es novedad ni lo van a ser las medidas económicas que el próximo gobierno tiene pensadas, ya que las han venido comentando a lo largo de la campaña política aunque en los últimos tramos algunos se mandaron a callar. Decir que con el gobierno anterior estábamos en un mundo maravilloso y estable es poco serio, pero si hay algo que uno tiene claro es que apostó mucho al consumo interno y la apertura de miles de pymes que el neoliberalismo de los 90 y posteriormente el que escapó en helicóptero habían hecho hocicar, dejando a millones de trabajadores en la calle. Durante estos doce años el impulso a la apertura de nuevas industrias y fábricas tomadas por los obreros generó muchos puestos de trabajo y todo ello merced a una planificación que tomó en cuenta el consumo interno como variable de estabilidad y crecimiento de aquellos que conseguían trabajo genuino. Las paritarias, acompañando la suba en el nivel de precios (no siempre inflación, sino muchas veces especulación o toma de grandes ganancias, en especial en el rubro alimentos), pudieron emparejar los salarios de los trabajadores, aunque la pésima idea del cobro de impuesto a las Ganancias hacía que estas subas de salarios terminaran siendo más perjudiciales que beneficiosas. Más allá de muchas contradicciones de gente que se dice peronista y que por un lado aplicaba paritarias para todos y todas, generaba políticas de crecimiento interno y planes sociales muy importantes como la asignación universal por hijo, el Procrear, el desarrollo tecnológico y ferroviario y los juicios por delitos de lesa humanidad pero luego defendía a Monsanto y Barrick Gold, pagaba la deuda externa sin chistar o aplicaba vergonzosamente la quita del salario vía el impuesto a las Ganancias, más allá de todas estas contradicciones, se podría decir que el consumo interno fue la gran herramienta que mantuvo en el poder al kirchnerismo. El mundo hace más de cuatro años que enfrenta una grave crisis económica. Nosotros estamos dentro de ese mundo y, por supuesto, recibimos los coletazos de estas crisis, propias de los grandes y graves errores del capitalismo, que lejos de hacer un mea culpa sigue tratando de reparar esos entuertos con las mismas herramientas con que fueron generados. Es así que entonces vuelven a los organismos multilaterales de crédito y endeudan a los países en crisis haciendo que su salida sea la bancarrota o la entrega de sus recursos naturales y tierras, cuando no arman alguna guerra muy conveniente en la cual quedan luego como custodios de un territorio donde casualmente hay petróleo, gas, agua o minerales muy solicitados. Esto que parece un cuento del Medioevo está sucediendo en la actualidad, en especial en Estados Unidos, Europa y Medio Oriente. Hoy en Argentina tenemos un nuevo gobierno que desembarca con viejas recetas, tanto económicas como de crecimiento. Estamos a punto de ver cómo los postulados de los 90, aggiornados al 2015, quieren de nuevo convencernos de la famosa teoría del derrame: la copa está vacía, pero cuando se llene todos beberemos de ella. Claro está que las finanzas del país no son las mejores y que últimamente se cometieron muchos y graves errores, pero la cura no está en hacer pagar al pueblo nuevamente los platos rotos. Eso es lo que dijo Gabriel Rubinstein, consultor y economista que apoya a Cambiemos, en declaraciones hechas en “Juego limpio”, con Nelson Castro, el 29 de noviembre: “Los asalariados van a tener que aceptar una pérdida en su poder de compra. (…) Estamos en un auto empantanado y tenemos que bajarnos para empujarlo y sacarlo del pantano. (…) Las pymes deberán de aceptar una baja en sus ventas o en sus ganancias”. Estas son las ideas, estos son los conceptos. Los bancos y organismos multilaterales de crédito, que se beneficiaron enormemente durante todos los gobiernos neoliberales aquí y en todas partes del mundo o que con sus quebrantos dejaron a los pueblos sin un peso, serán junto a las grandes empresas y monopolios los que nos guiarán al jardín del edén, pero antes… dunga dunga. Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche

Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche


Para muchos no es novedad ni lo van a ser las medidas económicas que el próximo gobierno tiene pensadas, ya que las han venido comentando a lo largo de la campaña política aunque en los últimos tramos algunos se mandaron a callar. Decir que con el gobierno anterior estábamos en un mundo maravilloso y estable es poco serio, pero si hay algo que uno tiene claro es que apostó mucho al consumo interno y la apertura de miles de pymes que el neoliberalismo de los 90 y posteriormente el que escapó en helicóptero habían hecho hocicar, dejando a millones de trabajadores en la calle. Durante estos doce años el impulso a la apertura de nuevas industrias y fábricas tomadas por los obreros generó muchos puestos de trabajo y todo ello merced a una planificación que tomó en cuenta el consumo interno como variable de estabilidad y crecimiento de aquellos que conseguían trabajo genuino. Las paritarias, acompañando la suba en el nivel de precios (no siempre inflación, sino muchas veces especulación o toma de grandes ganancias, en especial en el rubro alimentos), pudieron emparejar los salarios de los trabajadores, aunque la pésima idea del cobro de impuesto a las Ganancias hacía que estas subas de salarios terminaran siendo más perjudiciales que beneficiosas. Más allá de muchas contradicciones de gente que se dice peronista y que por un lado aplicaba paritarias para todos y todas, generaba políticas de crecimiento interno y planes sociales muy importantes como la asignación universal por hijo, el Procrear, el desarrollo tecnológico y ferroviario y los juicios por delitos de lesa humanidad pero luego defendía a Monsanto y Barrick Gold, pagaba la deuda externa sin chistar o aplicaba vergonzosamente la quita del salario vía el impuesto a las Ganancias, más allá de todas estas contradicciones, se podría decir que el consumo interno fue la gran herramienta que mantuvo en el poder al kirchnerismo. El mundo hace más de cuatro años que enfrenta una grave crisis económica. Nosotros estamos dentro de ese mundo y, por supuesto, recibimos los coletazos de estas crisis, propias de los grandes y graves errores del capitalismo, que lejos de hacer un mea culpa sigue tratando de reparar esos entuertos con las mismas herramientas con que fueron generados. Es así que entonces vuelven a los organismos multilaterales de crédito y endeudan a los países en crisis haciendo que su salida sea la bancarrota o la entrega de sus recursos naturales y tierras, cuando no arman alguna guerra muy conveniente en la cual quedan luego como custodios de un territorio donde casualmente hay petróleo, gas, agua o minerales muy solicitados. Esto que parece un cuento del Medioevo está sucediendo en la actualidad, en especial en Estados Unidos, Europa y Medio Oriente. Hoy en Argentina tenemos un nuevo gobierno que desembarca con viejas recetas, tanto económicas como de crecimiento. Estamos a punto de ver cómo los postulados de los 90, aggiornados al 2015, quieren de nuevo convencernos de la famosa teoría del derrame: la copa está vacía, pero cuando se llene todos beberemos de ella. Claro está que las finanzas del país no son las mejores y que últimamente se cometieron muchos y graves errores, pero la cura no está en hacer pagar al pueblo nuevamente los platos rotos. Eso es lo que dijo Gabriel Rubinstein, consultor y economista que apoya a Cambiemos, en declaraciones hechas en “Juego limpio”, con Nelson Castro, el 29 de noviembre: “Los asalariados van a tener que aceptar una pérdida en su poder de compra. (...) Estamos en un auto empantanado y tenemos que bajarnos para empujarlo y sacarlo del pantano. (...) Las pymes deberán de aceptar una baja en sus ventas o en sus ganancias”. Estas son las ideas, estos son los conceptos. Los bancos y organismos multilaterales de crédito, que se beneficiaron enormemente durante todos los gobiernos neoliberales aquí y en todas partes del mundo o que con sus quebrantos dejaron a los pueblos sin un peso, serán junto a las grandes empresas y monopolios los que nos guiarán al jardín del edén, pero antes... dunga dunga. Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche

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