Dura de domar



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apuntes para la semana

El sinceramiento de las estadísticas del Indec acaba de aportarle una mala noticia al gobierno de Mauricio Macri, con el aumento de 3,1% registrado en el índice de precios al consumidor de junio que superó al de todas las estimaciones privadas, incluyendo a las que promedia el denominado IPC Congreso (2,9%).

Con esta variación, el IPC para la Capital Federal y el Gran Buenos Aires relanzado por el organismo hace un mes (con una suba de 4,2% en mayo), ya acumula un alza de 7,5%. Y demuestra que la inflación sigue siendo dura de domar: este nivel bimestral resulta más alto que el anual de muchos países; entre ellos varios de Latinoamérica (como Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, México y hasta Brasil).

En el caso argentino, otra diferencia es que las estadísticas oficiales no permiten calcular la suba de los últimos 12 meses, debido a la decisión del Indec de suspender entre noviembre y abril la difusión del IPC a fin de recomponer su politizada y virtualmente desmantelada estructura de medición de los precios. Pero un indicador aproximado, de la Dirección de Estadísticas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, arrojó un incremento acumulado de nada menos que 47,1% interanual con respecto a junio de 2015, al registrar una suba muy similar el mes último (3,2%). Así, el IPC-BA cerró el primer semestre de 2016 con un alza de 29,2 %. O sea, algo más de cuatro puntos porcentuales por arriba de la inflación que el ministro de Hacienda y Finanzas proyectaba inicialmente para todo este año (25%). Ahora, Alfonso Prat Gay corrió el arco y trasladó ese pronóstico a marzo de 2017.

A falta de mejores noticias, en la Casa Rosada varios funcionarios se ocuparon de resaltar que el índice de junio marca una reducción de 1,1 punto porcentual frente al de mayo. Sin embargo, este número absoluto es una verdad relativa. El aumento de 3,1% en el IPC se ubicó más cerca del promedio mensual del primer trimestre del año (3,5% según distintas estadísticas provinciales y privadas), que del 1,5% fijado como objetivo por el Banco Central a partir de septiembre próximo. Además, cualquier aumento mensual resulta más bajo que el record de 6,5% registrado en abril (el más alto de los últimos 12 años), como reflejo del “tarifazo” simultáneo de ese mes (gas en todo el país, más transporte de pasajeros y agua potable en el Área Metropolitana de Buenos Aires), que el Indec no captó oficialmente.

Otro dato preocupante es el incremento de 3% (superior al 2,7% de mayo) en la denominada inflación “núcleo”, que el Indec volvió a difundir después de varios años al relanzar el IPC oficial. Este grupo de productos de consumo masivo representa casi 70% de la canasta total, al desagregarlo del comportamiento de los precios regulados o con alto componente impositivo (combustibles, transporte de pasajeros, electricidad, gas, agua, teléfonos, sistemas de salud, cigarrillos etc.) que tienen una participación del 19,4%; y el de los bienes y servicios con fluctuaciones estacionales (frutas, verduras, indumentaria, turismo, etc.) con el 10,8% restante.

Aun así, no deja de ser una mera herramienta de análisis técnico. En la práctica, todos los aumentos de precios (sean o no regulados o estacionales) impactan sobre el poder adquisitivo de los consumidores. Sin embargo la inflación “núcleo” recobró importancia en los últimos meses, cuando el BCRA pasó a utilizarlo (en base a estimaciones privadas) para regular las tasas de interés de las Lebac en función de la tendencia inflacionaria al margen de esas dos categorías.

Evidentemente, el dato de junio tuvo mucho que ver con la decisión adoptada un día antes de que se conociera el IPC: en la licitación de Lebac realizada el martes último, mantuvo la tasa de interés en 30,25% anual a 35 días, después de 10 semanas consecutivas de leves bajas desde el nivel de 38% que había fijado entre abril de mayo. El argumento de la institución, sobre la existencia de “señales mixtas”, generó cierto ruido en el mercado financiero, que interpretó que a la inflación le está costando ceder. De hecho, el capítulo Alimentos y Bebidas acusó una suba de 3,2%, ligeramente por encima del nivel general, motorizada por aumentos en aceites comestibles (de 12 a 16%); vino común (12,7%); harina (6%); pan francés (5.5%); frutas, verduras y hortalizas (11% promedio).

De todos modos, los rubros que más aumentaron en junio fueron Vivienda y servicios básicos (7,1%), a raíz del ajuste de expensas en edificios y tarifas de agua en el AMBA; y Salud (7%) debido al ajuste parcial de 15% en medicina prepaga.

Por otra parte, el IPC oficial deberá enfrentar ahora una situación inusual, tras la ratificación del fallo de la Cámara Federal de La Plata que suspendió el aumento de las tarifas de gas natural en todo el país, pese al recurso extraordinario presentado por el gobierno. Esta decisión retrotrae los cuadros tarifarios al 31 de marzo último, por lo menos hasta que concluya la feria judicial a fin de mes. Si bien el Indec no había registrado la incidencia del “tarifazo” de abril, la incógnita es cómo habrá de computar la baja que se producirá este mes. O, en su defecto, los topes de 400% y 500% en las facturas, en caso de que el Ministerio de Energía insista en su posición de aplicarlos y refacturar los importes que superen esos techos.

Mientras se dilucidan estos interrogantes, otro problema es que el índice de julio no se perfila para descender significativamente. Por lo pronto, deberá recoger los aumentos tarifarios de alcance nacional que ya aplicaron varias empresas de telefonía celular (en torno de 15%) y el ajuste remanente en medicina prepaga (5%). A su vez, dado su carácter local, el IPC-CABA/GBA incluirá parte del incremento de 66% en los pasajes del subte porteño (que pasará de $ 4,50 a $7,50).

Aun cuando la inflación se desacelere en los próximos a los niveles que prevé el BCRA (1,5% mensual), el propio relevamiento de expectativas de mercado (REM) que rehabilitó la institución con las proyecciones de medio centenar de consultoras económicas y bancos, arroja para fin de año una suba de 38% interanual. Una vara demasiado alta para la intención oficial de reducirla a la mitad en 2017, con una economía indexada de hecho. De ahí que el propio Prat Gay haya desempolvado ahora la misma idea de convocar a un acuerdo de precios y salarios que había desechado a comienzos de 2016.

Con esta variación, el IPC para la Capital Federal y el Gran Buenos Aires relanzado por el organismo hace un mes (con una suba de 4,2% en mayo), ya acumula un alza de 7,5%.

Otro dato preocupante es el incremento de 3% (superior al 2,7% de mayo) en la denominada inflación “núcleo”, que el Indec volvió a difundir después de varios años al relanzar el IPC oficial.

Datos

Con esta variación, el IPC para la Capital Federal y el Gran Buenos Aires relanzado por el organismo hace un mes (con una suba de 4,2% en mayo), ya acumula un alza de 7,5%.
Otro dato preocupante es el incremento de 3% (superior al 2,7% de mayo) en la denominada inflación “núcleo”, que el Indec volvió a difundir después de varios años al relanzar el IPC oficial.

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