D’atellis: “Las tensiones con el Fondo aparecerán en el segundo semestre del año”
Entrevista con Agustín D'atellis, economista

El acuerdo con el Fondo ocupó todos los titulares hace apenas una semana. Sin embargo la agenda giró abruptamente el lunes con el portazo de Máximo Kirchner en diputados. El interrogante no solo es si se trata de un buen acuerdo, sino si finalmente se rubricará. A ello se refirió en dialogo con PULSO el economista Agustín Dátellis.
PREGUNTA: ¿Qué sensación le deja el acuerdo con el FMI?
RESPUESTA: Sensaciones encontradas. Es cierto que por la circunstancia en la que se llega al acuerdo, no había otra alternativa. Si solo se pagaba el vencimiento de febrero, quedaba muy comprometida la posición de reservas del BCRA. Si se decidía patear el tablero y avanzar al default, el escenario hubiese sido aun más complejo. La única alternativa, era llegar a un acuerdo. Y dentro de los acuerdos que se pueden lograr, es un “buen acuerdo”, entendiendo el rol del FMI y los intereses que representa. Pudo haber sido mucho peor. No se exigen reformas estructurales, y si bien obliga a un ajuste, es un sendero no tan abrupto. La restricción monetaria es quizá lo más fuerte, y hay un interrogante cuando se habla de tasas de interés reales positivas. La pregunta es cuáles serán las metas de inflación.
P: ¿Y la sensación encontrada?
R: Bueno, es evidente que más allá de que el escenario imponía el acuerdo, no deja de ser el Fondo Monetario. Es someterte a diez revisiones trimestrales en los próximos dos años y medio, con el FMI adentro, en una especie de co gobierno. Y los que hemos estudiado los casos de asistencia del Fondo, sabemos que no existen experiencias de países que hayan terminado bien, acordando con el FMI. En definitiva se evitó el mal peor.
P: ¿Puede cambiar algo concretamente en lo inmediato?
R: Recordemos que estamos ante una economía sin presupuesto. Ello junto a la inflación y la nominalidad que existe, cubrirá a lo sumo el primer semestre. Y luego comienza la cuestión discrecional, a tiro de decreto. Ahora, esa cuestión discrecional hay que acordarla con el FMI, en el marco de las limitaciones que imponga. Ello plantea un escenario muy delicado para el segundo semestre, frente a la necesidad de política expansiva que se plantea en muchos sectores sociales, y con algunos debates de fondo que se desprenden de la renuncia de Máximo Kirchner, los cuales no están zanjados a nivel interno en el oficialismo.
P: ¿Cuáles son esos debates?
R: Creo que la tasa de interés real negativa es uno de ellos. En el sector que lidera Máximo Kirchner son muy críticos de esa estrategia. El otro son las tarifas. Hay una discusión fuerte que no se resuelve. En el aire está esta idea de si “tiene sentido subsidiar la energía del tipo que vive en la torre de Puerto Madero”. Claramente no tiene sentido. La pregunta es si quitando ese subsidio, alcanza hoy para cumplir con las metas fiscales que pide el Fondo. También está claro que no. Es evidente que será necesario subir las tarifas y tener en cuenta las particularidades de la segmentación.
La idea es transitar estos dos años y medio, lo que debería generar un ordenamiento macro, y luego se renegocia. Uno imagina que el Fondo estaría más cómodo con un gobierno afín a las reformas estructurales que siempre exigió.
P: ¿Es factible la segmentación en la práctica?
R: Es muy difícil. A mi en lo personal me tocó participar en un trabajo al respecto en el primer mandato de Cristina Fernández, como asesor en el Ministerio de Economía de la Nación. Y ya en ese entonces nos encontramos con que en la práctica la segmentación es muy compleja debido al alto grado de informalidad que tiene la economía, hay escases de datos, la división de zonas geográficas suele ser arbitraria. Se corre el riesgo de segmentar mal, en un momento en que además el poder adquisitivo viene muy golpeado y atrasado, y la informalidad laboral está en aumento. Es una discusión abierta.
P: ¿Se perdió una oportunidad de cerrar en mejores condiciones durante la pandemia?
R: Esta semana Leopoldo Moreau planteó que no habría que haber pagado ninguno de los vencimientos, y haber llevado al FMI al tribunal de La Haya por la ilegitimidad del crédito de 2018, que viola los propios estatutos del organismo, y haber aprovechado la oportunidad que puso por delante la pandemia para negociar. La verdad es que en teoría y desde la academia, tiene sentido. Después está la realidad. Cuando Alberto Fernández asume, aún estaba Trump en el poder y el FMI era el mismo que le dio el préstamo a Macri. ¿Hubiese sido un escenario más favorable? Hoy no lo sabemos.
P: ¿El Fondo ya anticipa un gobierno más amigable desde 2023?
R: Pareciera que el crédito está estructurado para eso. Es como un crédito Stand By que se monta sobre el Stand By existente. Una vez cancelado eso, ahí recién aparece el crédito de Facilidades Extendidas con un periodo de gracia. Sobre esa segunda etapa, no hay nada establecido, no se han pautado metas, ni se sabe nada. Se da a entender que la idea es transitar estos dos años y medio, lo que debería generar un ordenamiento macro, y al inicio del crédito de Facilidades Extendidas, se renegocia. Uno imagina que desde el Fondo estarían más cómodos con un gobierno más afín a las reformas estructurales que el FMI siempre exigió.
P: ¿Las revisiones pueden generar caos financiero constante?
R: En algún punto va a ser una situación similar a los “supermartes” de 2018, en que todos estábamos pendientes de la renovación de las Lebacs, y de eso dependía el valor del dólar y el riesgo país. En este caso no será semanal, sino trimestral. Creo que las dos primeras revisiones van a ser más calmas, y que pueden empezar a ser más complicadas en el segundo semestre, cuando ya no haya presupuesto, y la tensión sea poder gestionar o cumplir con la meta del Fondo.
PERFIL
Agustín D’Attellis es licenciado en Economía en Universidad de Buenos Aires (UBA).
Especialista en macroeconomía y mercados financieros, es docente e investigador de la UBA.
Columnista habitual en los medios de comunicación, condujo “Economía 4D” en CN 23 y “Hagamos números” en Crónica TV.
Acaba de lanzar una nueva consultora en economía y política, y es responsable de los equipos técnicos de Leandro Santoro acá en CABA.