Ecuador: confuso complot para matar a Correa

Detuvieron a tres colombianos y a un ecuatoriano con armas, planos y fotos. Mientras para algunos son de ultraderecha, Bogotá los liga a las FARC. Piden prudencia.





QUITO (Télam).- Ecuador anunció la detención de cuatro personas, tres de ellas colombianos, con supuestos planes de atentar contra la vida del presidente Rafael Correa, y las versiones sobre la militancia de los apresados ya generó un nuevo cruce entre Quito y Bogotá.

Las detenciones fueron anoche y el mismo Correa llamó ayer a esperar el resultado de las investigaciones antes de especular sobre el origen del hecho.

«La pista la teníamos de un colombiano, quien denunció y dijo que había este atentado. Pidió dinero para dar más información; entonces hay altas probabilidades de que sean simples estafadores», concluyó el presidente a la cadena Ecuavisa.

Anoche, la Policía de Ecuador detuvo a los colombianos Oscar Peña Hernández, Oscar Jiménez Orozco y Edgar González Nicolta y al ecuatoriano Santos Camacho Sáenz, quienes fueron puestos a disposición del fiscal Patricio Navarrete

Una información procedente de Colombia alertó a los efectivos de la Unidad Anti-Secuestros y Extorsiones (UNASE) sobre la llegada al Ecuador de un «comando de paramilitares» que supuestamente tenían la misión de atentar contra Correa.

Los agentes siguieron los pasos a los extranjeros hasta que ayer decidieron detenerlos en una vivienda al sur de la ciudad, donde encontraron fotografías, croquis y escritos que ratificaban los planes de magnicidio.

Versiones de prensa expresaron que los detenidos son probablemente integrantes del grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), pero Bogotá salió al cruce de esas especulaciones y sindicó a los detenidos como vinculados con las FARC.

Correa sostuvo que desconoce si este hecho coincide

con la alerta que lanzaron esta semana las FARC, que advirtieron sobre supuestos ataques planeados por el presidente colombiano, Alvaro Uribe, contra él y el mandatario venezolano, Hugo Chávez. Correa pidió «ser prudentes, porque de estas denuncias y de estas versiones tenemos decenas mensualmente».

Desde Bogotá, en tanto, primero el jefe de la policía colombiana, general Oscar Naranjo, y después el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, señalaron a los colombianos detenidos como como «narcotraficantes con vínculos con las FARC», aunque explicó que ello no necesariamente significa que integran la guerrilla.

Para alejar la chance de una desmejora en las relaciones bilaterales, el canciller de Colombia, Fernando Araujo, expresó que Bogotá está dispuesto a colaborar con Ecuador, si éste lo requiere. Bogotá y Quito están en vías de mejorar sus vínculos, después del fuerte cruce y el distanciamiento generado por el ataque colombiano a un campamento de las FARC del lado ecuatoriano, y de las acusaciones de Alvaro Uribe a Correa por sus presuntos nexos con la guerrilla.


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