EE. UU.: una crisis que dejó pocos ganadores

Unos 900.000 empleados volvieron a trabajar.



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El mandatario norteamericano obtuvo oxígeno, pero en el futuro aparecen nuevos conflictos.

AP

WASHINGTON.- El cierre de servicios públicos terminó en EE.UU. tras el acuerdo logrado en el Congreso que también alejó el riesgo de un default, pero la solución provisoria alcanzada podría ser el preámbulo de nuevos conflictos políticos. Unos 900.000 empleados públicos federales volvieron al trabajo ayer luego de 16 días de vacaciones forzadas sin goce de sueldo por la incapacidad del Congreso, dividido entre demócratas y republicanos, de acordar una ley de presupuesto en plazo. La situación se desbloqueó el miércoles por la presión que ejercía sobre los legisladores de la oposición el plazo límite para que Estados Unidos entrara en zona de riesgo de default por primera vez en su historia. Los jefes de bancada del Senado, controlado por los demócratas de Barack Obama, alcanzaron un acuerdo sobre los dos temas: el presupuesto y el aumento del límite legal de endeudamiento sin el cual este país altamente dependiente de la emisión de deuda para financiarse, no habría podido afrontar sus obligaciones. El presidente Barack Obama dijo el jueves que las crisis en EE.UU. alientan a los enemigos del país y desilusionan a sus aliados, y sostuvo que la pulseada sobre presupuesto y deuda en Washington no dejó “ganadores”. Obama lanzó un llamado a los combativos políticos del Congreso a unirse para aprobar un proyecto de ley de presupuesto de largo plazo y dejar de lado sus diferencias que amenazan la economía y su credibilidad ante los estadounidenses. “Hubo muchas discusiones sobre el costado político de este cierre” de servicios, dijo Obama en una audiencia en la Casa Blanca. “Pero seamos claros. No hay ganadores aquí. Estas últimas semanas han infligido un daño completamente innecesario a nuestra economía”, añadió. “Probablemente nada dañó más la credibilidad de EE. UU. en el mundo, nuestro prestigio ante otros países, que el espectáculo que vimos en las últimas semanas”, dijo Obama. “Eso alentó a nuestros enemigos, fortaleció a nuestros competidores y desilusionó a nuestros amigos que nos demandan un firme liderazgo”, concluyó. Luego de exigir durante dos semanas concesiones y recortes sobre los gastos en programas sociales, los republicanos con su presidente John Boehner a la cabeza, aceptaron que habían perdido y no bloquearon el acuerdo alcanzado por el Senado, que fue promulgado en ley por Obama en la noche del miércoles a jueves. Se trata sin embargo de una salida provisoria: el techo de la deuda fue subido hasta el 7 de febrero de 2014 y la ley de presupuesto estará vigente hasta el 15 de enero. Antes de esas fechas, los dos bandos deberán buscar nuevos acuerdos sobre los mismos temas. Se trata de otro problema que se suma a la lentitud de la recuperación económica tras la crisis de 2008. Dos semanas de parálisis de servicios públicos empeoraron levemente las cosas: según la agencia calificadora Standard and Poor’s el cierre de servicios costará 0,6 puntos porcentuales al crecimiento de Estados Unidos en el cuarto trimestre, o unos 24.000 millones de dólares. Casi un año después de su reelección, el balance legislativo para el segundo mandato de Obama es mínimo, en medio de su choque frontal con los republicanos. Los republicanos bloquearon en los últimos meses todos los grandes proyectos de Obama, desde una reforma fiscal hasta un proyecto de ley de control de armas, en un país en donde las masacres por armas de fuego en lugares públicos son cosa frecuente. (AFP)


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