EE. UU. utiliza los B-52 para “quebrar” el frente talibán

Estados Unidos realizó intensos "bombardeos de saturación" en varias zonas del norte del País, con el objetivo de abrir pasillos de acción a las fuerzas de la Alianza del Norte que intentan capturar algunos bastiones del Talibán. Sin embargo, por ahora, la gran ofensiva terrestre parece hacerse esperar.



KANDAHAR, Afganistán. – Estados Unidos bombardeó ayer por primera vez la línea del frente talibán que pelea contra la oposición de la Alianza del Norte con los poderosos aviones B-52 , al parecer en apoyo a una ofensiva inminente de esa fuerza, anunciada ayer por varios de sus líderes.

Durante la incursión sobre Kandahar, las bombas impactaron un local de la Media Luna Roja, antes del alba, matando a 11 personas, dijo un médico a periodistas extranjeros que fueron escoltados al lugar por miembros del Talibán.

Por primera vez un bombardeo de saturación desde gran altitud vapuleó las posiciones del gobernante movimiento Talibán cerca de la base aérea Bagram, al norte de Kabul, la capital afgana.

Fue una de las incursiones más intensas de la campaña en el área donde las tropas del movimiento integrista están atrincheradas y se enfrentan a los efectivos de la opositora Alianza del Norte.

El bombardero, al parecer un B-52, efectuó dos incursiones, provocando hasta 100 explosiones, dijeron testigos La intensificación de los ataques es posterior a los llamamientos de la oposición para que Estados Unidos golpee con más severidad al Talibán, a fin de allanar la senda para un avance de sus fuerzas hacia Kabul.

Ahmad Ziah Masood, hermano del asesinado líder de la Alianza del Norte, Ahmad Shah Masood, dijo que confía en que la ofensiva comience en pocos días. “Todos los días los estadounidenses bombardean la línea del frente y ahora debemos hacer algo”, declaró.

Masood dijo también que cree que Osama Ben Laden, el principal sospechoso de organizar los ataques del 11 de septiembre contra el World Trade Center en Nueva York y el Pentágono, en las afueras de Washington, se oculta en las montañas al norte de Kandahar.

No obstante, los líderes de la Alianza discreparon sobre la eficacia del apoyo aéreo y la ayuda militar de Estados Unidos para lanzar su “gran ofensiva”. Diversas fuentes opositoras en el cuartel general de la Alianza en la provincia de Tajar, fronteriza con Afganistán, aseguraron que sus tropas “están listas” para atacar a los talibanes, aunque otros dirigentes lo pusieron en duda.

Los rebeldes antitalibanes consideran que las baterías antiaéreas de los milicianos integristas están fuera de combate. Los combatientes que observan los bombardeos desde sus posiciones, a un par de kilómetros de las de los talibán, afirman que las fuerzas antiaéreas de los talibán disparan aún pero lo hacen débilmente.

Massud dijo que el ministro de Defensa de la Alianza, Muhammad Fahim, se encontró días atrás con responsables de la coalición.

Según Massud, la oposición puede reunir de 8 mil a 10 mil personas en el campo de batalla y las fuerzas de tierra norteamericanas no son necesarias para el asalto a la capital.

“Lo único que sirve, dijo, es la intensificación de los bombardeos sobre las fuerzas militares de los talibán”.

Otros exponentes de la oposición, el ministro de Relaciones Exteriores, Abdullah Abdullah y el embajador en la India, Massud Khalili, pidieron a la coalición que no suspenda los ataques por el mes de Ramadán.

“La guerra contra el terrorismo no puede interrumpirse -dijo Khalili- y todos los musulmanes saben que el Islam no prescribe treguas par el Ramadán”. Rashid Dostum, el comandante de la Alianza que dirige el sitio de Mazar-i-Sharif -ciudad clave para el control del norte que él mismo gobernó durante seis años- dijo que sus hombres están a veinte kilómetros de la ciudad y que tienen necesidad urgente de armas y de municiones.

Un pedido análogo fue realizado el martes por los hombres del comandante Ismail Khan, que dirige las fuerzas antitalibán, en las regiones de Afganistán occidental en torno de la ciudad de Herat.

Niegan divisiones

El Talibán, integrado por guerrilleros con armamento ligero que pueden confundirse con el inhóspito paisaje de Afganistán, no ha se derrumbado después de tres semanas de bombardeos, y ninguna de sus tribus pashtún han desertado.

El ministro de Relaciones Exteriores del Talibán, Wakil Ahmed Muttawakil, se reunió con la prensa extranjera en Kandahar y desafió al presidente estadounidense, George W. Bush, y al primer ministro británico, Tony Blair, a un duelo con rifles Kalashnikov con el mullah Omar. Muttawakil negó reportes de prensa sobre divisiones dentro del movimiento. (Reuters/ANSA/EFE)

El escondite de Ben Laden

La oposición afgana tiene información de que Osama ben Laden permanece oculto en las montañas del norte de Kandahar, el bastión de los talibán en Afganistán meridional, dijo ayer Ahmad Ziah Massud, hermano del fallecido líder de la resistencia antitalibán Ahmad Shah Massud.

La información fue proporcionada por algunos seguidores que estuvieron en Kandahar y llegaron al cuartel general de la oposición afgana en el valle de Panshir. Se desconoce dónde los informantes obtuvieron la noticia.

Desde hace tiempo circula una versión que indica que el millonario de origen saudita se encuentra cerca de Kandahar.

Oruzgan se encuentra en la frontera septentrional de la provincia de Kandahar y Ghazni en la región nororiental. Si la información es veraz, el escondite de Ben Laden estaría localizado en un área de entre 250 y 300 kilómetros alrededor de Kandahar, en una zona montañosa con picos de hasta 4.000 metros. Según las fuentes, junto con Ben Laden se encuentra el líder de los talibán, el mullah Muhammad Omar. (ANSA)

Advertencia rebelde

Moscú (EFE).- La Alianza del Norte calificó ayer como un suicidio el ataque de la oposición contra Kabul si no se domina antes Mazar i Sharif, ciudad que daría el control septentrional de Afganistán.

Representantes de la embajada de la oposición afgana en Moscú subrayaron a la agencia Interfax que “hasta que no se obtenga el control sobre esa ciudad, un ataque contra Kabul podría pagarse con un terrible precio en vidas de combatientes y civiles”.

Las fuentes de la Alianza señalaron que actualmente se están concentrando tropas opositoras en torno a Mazar i Sharif, situada a 60 kilómetros de la frontera con Uzbekistán y que podría convertirse en la punta de lanza de una gran ofensiva aliada por todo el país. No confirmaron, sin embargo, los rumores sobre un inminente y masivo ataque que se produciría en menos de cuatro o cinco días contra los muros de Mazar.

Hasta el momento, la Alianza tiene varios frentes abiertos contra las milicias integristas de los talibanes en Mazar; en Talukán, capital de la provincia también norteña de Tajar; en las cercanías de la pantanosa Kunduz, y en la región del aeródromo de Bagram, cerca de Kabul.

Un “campesino” al mando de la operación

Mientras el general estadounidense Tommy Franks contestaba estos días las preguntas de los periodistas en Uzbekistán. La mayoría de los norteamericanos veían así por primera vez la cara del militar que es el comandante en jefe de las tropas norteamericanas en Afganistán. Es decir, ostenta el mismo cargo que Norman Schwarzkopf en la Guerra del Golfo.

Pero, al contrario que Schwarzkopf, Franks es un hombre que más bien pasa desapercibido. Los gestos políticos no van con él, y no le gusta hablar con la prensa.

Pero su nombre figura desde hace tiempo en las listas de los expertos militares. Y es que este general es el jefe del comando central estadounidense para las operaciones militares en una zona que comprende 25 países, incluidos Afganistán, Pakistán y los países del Golfo. Ahora dirige los ataques contra Afganistán.

Franks, que sirvió en Vietnam y en la Guerra del Golfo, se autocalifica como un “good O”l boy from Texas”, como un sencillo muchacho de campo de Texas. También, al igual que el presidente estadounidense, George W. Bush, le gusta describirse como un “buen compañero”. “Pero él sabe muy bien lo que quiere y a menudo lo lleva a cabo sin miramientos”, afirma el diario “Los Angeles Times”, citando a un colega.

Según su entorno más próximo, a Franks no le gusta tener que dirigir la operación en Afganistán desde tan larga distancia. Su cuartel general es la base aérea MacDill, en Tampa (Florida). Sus amigos afirman que preferiría con mucho estar él mismo en el terreno, junto a los soldados. Desde la Guerra del Golfo, goza de fama de ser un general que quiere a sus soldados y que es considerado por éstos como “uno de los suyos”.

Al contrario que Schwarzkopf en la Guerra del Golfo, la lucha militar antiterrorista ha sido llevada a cabo hasta ahora principalmente con ataques aéreos y operaciones encubierta. Ello explicaría, por qué Franks no está en el lugar de ataque.

Al menos al principio de la operación militar hubo voces críticas en Washington que consideraron que Franks no estaba capacitado para esta misión. Sus defensores por el contrario aseguran que tiene una gran experiencia. Tanto en Vietnam como en la Guerra del Golfo aprendió un montón de tácticas, afirman.


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