Egipto teme la llegada de un “nuevo faraón”





Contexto

Por Mona Salem AFP

La sublevación popular en Egipto logró decapitar un sistema autoritario pero el brazo del antiguo régimen es largo, temen los que quieren evitar la llegada al poder de otro ‘faraón’ durante este periodo de transición sensible. El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas asegura que quiere entregar las riendas del país a un poder civil después de las elecciones legislativas y presidenciales y de reformar la Constitución. Pero muchos se preguntan si el plazo de seis meses incialmente anunciado por el Ejército será suficiente y si las reformas propuestas van lo suficientemente lejos como para abolir lo que la oposición califica de poderes presidenciales “casi divinos”. La revisión constitucional gira en particular alrededor de la supresión de las condiciones, muy restrictivas, para aspirar a la presidencia y de la limitación de mandatos presidenciales. Grupos de la oposición desean también que la ley de partidos sea reformada para permitir a movimientos prohibidos como los Hermanos Musulmanes y a grupos de jóvenes formar partidos. La Coalición de Jóvenes de la Revolución, formada por varios grupos que han participado en el lanzamiento de la sublevación, instó a la adopción de un sistema parlamentario. Esto “garantizaría el final del sistema de reinado del faraón en vigor desde hace tiempo”, afirmó Ahmed Kamal Abul Magd, profesor de derecho constitucional de la Universidad de El Cairo. Celebrar elecciones ya podría preparar el terreno para un Parlamento de nuevo controlado por el Partido Nacional Demócrata del depuesto Mubarak, o beneficiar a los influyentes Hermanos Musulmanes marginando al resto de la oposición. Algunos analistas han evocado incluso un acuerdo para compartir el poder entre la cofradía islamista y el Ejército durante la transición. La sublevación “se deshizo de la cabeza del régimen, pero el régimen sigue ahí”, recuerda Emad Gad, investigador del Centro Al Ahram de estudios políticos y estratégicos. Gad considera sin embargo que un acuerdo entre islamistas y el antiguo régimen estaría abocado al fracaso, ya que los Hermanos Musulmanes solo ganarían un 15% de los escaños. “Los Hermanos Musulmanes es quizá el grupo de oposición más organizado pero la sublevación ha demostrado que la ecuación política en Egipto es diferente”.


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