El acuerdo con los holdouts, necesario para el desarrollo
Leandro López (*) @lopezleandrog
La semana pasada empezó a resolverse en el Congreso un tema fundamental para la Nación: el acuerdo con los holdouts para salir del default y volver al sistema financiero. En determinado momento de su historia nuestro país pidió plata prestada y hay que devolverla. Durante la presidencia de Néstor Kirchner la Argentina aceptó y firmó que en caso de controversia los acreedores podían reclamar sus derechos en los tribunales de Nueva York. Así lo hicieron, y tenemos una sentencia en contra de nuestro país hace más de dos años. El mundo tiene reglas de juegos claras y hay que cumplirlas. Cuando un país pide plata hay que devolverla, cuando uno acepta litigar en un juzgado hay que cumplir con la sentencia. Argentina se encuentra en default, que es como estar en el Veraz. Cuando una persona está sin pagar sus deudas los bancos no le prestan plata y tiene que ir a las cuevas financieras donde le cobran intereses usurarios. Hoy Argentina no consigue préstamos, y lo poco que le dan es a tasa muy elevada. La economía argentina está estancada, hace 3 años que no se genera empleo. El anterior gobierno dejó las cuentas públicas en rojo, casi sin reservas en el Banco Central, un déficit fiscal enorme (producido por el despilfarro, la corrupción y la inoperancia) y con una presión impositiva en los niveles más altos de la historia. Para generar trabajo y crecimiento económico necesitamos inversión y acceso al crédito, y eso sólo se logrará regularizando nuestras deudas y cumpliendo con las sentencias que la Argentina tiene en contra. El tema de los holdouts creció como una bola de nieve por la mala gestión del gobierno anterior, que pagó en efectivo al Club de París pero no supo armar una estrategia a tiempo para cerrar el juicio en los tribunales de Nueva York. La inoperancia del gobierno kirchnerista hizo crecer la deuda enormemente y hoy debemos pagar mucho más de lo que hubiera correspondido si se arreglaba a tiempo. Nuestra provincia sufrió las consecuencias de no acceder al crédito. La construcción de Chihuido y el desarrollo de Vaca Muerta no se pudieron concretar en gran medida debido a no contar con acceso a financiamiento y por lo cumplir con las reglas de juego. El relato y la mentira tienen patas cortas, y como en la vida, cuando uno no hace lo que corresponde las consecuencias en algún momento llegan. Con recursos enormes en la década pasada perdimos una gran oportunidad de eliminar la pobreza y desarrollar la economía de nuestro país. Hoy tenemos la enorme responsabilidad de arreglar aquellos errores y encontrar el rumbo que nos permita salir del atraso, de la mentira y de la pobreza. Cerrar el tema de la deuda y volver al mercado internacional es un paso fundamental para lograr el desarrollo. (*) Diputado nacional Pro, Neuquén
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