El adiós a la maga

Luciana Aymar no pudo completar el último casillero que le faltaba a su exitosa carrera, que se cerró ayer sin el oro y en medio de una gran ovación. La genial capitana sabía desde hace meses que el de ayer sería un día especial. Y así fue. “Que los cumplas feliz, que los cumplas feliz”, le cantaron a Aymar ni bien pisó el césped del Riverbank Arena de Londres. Sus 35 años la encontraron en una final olímpica. Holanda fue superior y se llevó el triunfo con claridad. Lucha escapó un par de veces, pero en general fue presa de una marca impiadosa. Sin embargo, terminó el partido pidiéndole la bocha a sus compañeras, pese que ya no había manera de revertir el resultado. Se retiró con la medalla de plata sobre el pecho, la misma de Sydney 2000. Ambas se suman a los bronces de Atenas 2004 y Pekín 2008, entre muchos títulos en más de diez años. Con la derrota consumada, todo fue emoción, lágrimas y dolor. Una mezcla de sentimientos que no pudo dominar. “No se va, Lucha no se va”, le cantaron. Ella sonrió, se dio vuelta, y agradeció. Así fue el último día albiceleste de la maga del hockey mundial.


Luciana Aymar no pudo completar el último casillero que le faltaba a su exitosa carrera, que se cerró ayer sin el oro y en medio de una gran ovación. La genial capitana sabía desde hace meses que el de ayer sería un día especial. Y así fue. “Que los cumplas feliz, que los cumplas feliz”, le cantaron a Aymar ni bien pisó el césped del Riverbank Arena de Londres. Sus 35 años la encontraron en una final olímpica. Holanda fue superior y se llevó el triunfo con claridad. Lucha escapó un par de veces, pero en general fue presa de una marca impiadosa. Sin embargo, terminó el partido pidiéndole la bocha a sus compañeras, pese que ya no había manera de revertir el resultado. Se retiró con la medalla de plata sobre el pecho, la misma de Sydney 2000. Ambas se suman a los bronces de Atenas 2004 y Pekín 2008, entre muchos títulos en más de diez años. Con la derrota consumada, todo fue emoción, lágrimas y dolor. Una mezcla de sentimientos que no pudo dominar. “No se va, Lucha no se va”, le cantaron. Ella sonrió, se dio vuelta, y agradeció. Así fue el último día albiceleste de la maga del hockey mundial.

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