“El agua, su contaminación y los gobiernos: 20 de marzo, Día del Agua”



De 7.500 millones de humanos que pueblan la Tierra, alrededor de 1.100 millones pasan sed o mueren por falta de agua. Dato actual de la ONU (Organización de las Naciones Unidas). Este sombrío panorama a nivel mundial y otros datos adicionales que daré permiten a analistas del tema expresar: El agua, además de ser para beber, significa salud pública, saneamiento, economía, finanzas y, sobre todo, geopolítica. La posesión de este escaso recurso será el elemento de discordia y de presión de conflicto entre naciones en el siglo XXI. Por qué, se preguntarán ustedes. Necesitaré dos cartas de lectores para fundamentarlo y pasar del panorama mundial a la situación en nuestra región, o sea la Patagonia, y específicamente nuestra provincia, Río Negro. Nuestra única casa, la Tierra, tiene aproximadamente el 70% cubierto por agua. La escasez es de agua dulce, ya que el 97,5% de la enorme masa de agua contenida es salada, o sea que no sirve para el consumo. Sólo el 2,5% restante es dulce. Pero de este porcentaje los dos tercios están congelados en los dos casquetes polares y en glaciares. Entonces, sólo el 0,8% es consumible y la tendencia es a su reducción por tres factores: el calentamiento global, la deforestación y la contaminación de los acuíferos potables. De este restito potable, el 70% lo consume la agricultura y sin opción, ya que ella debe proveer alimentos a una población creciente en números y en niveles de consumo. Ya hoy 1,8 millones de niños mueren en el año por el agua contaminada (dato de la Unicef) y para el 2025 (¡pasado mañana!) 2.700 millones sufrirán severa escasez de agua. Todos datos oficiales, no imaginarios. Las Naciones Unidas dicen que la crisis nace de la desigualdad, la pobreza y el poder y no de la disponibilidad física. Lo que ocurre es que esta disponibilidad es despareja. Algunos datos demostrativos: en Estados Unidos se consumen entre 500 y 1.000 litros por persona y por día (según la zona); en Sudán (África) el 50% de la población, en un estéril territorio de una superficie casi cuatro veces la de Francia, sobrevive casi sin agua potable o proveyéndose únicamente del río Nilo con agua contaminado y contrayendo enfermedades, mientras el otro 50% alcanza a 10 litros de agua potable por persona por día y a base de pozos. Comparen ambas situaciones. Es por situaciones como ésta, que se repiten con mayor o menor gravedad en muchos lugares del mundo, que la Unesco lucha porque se reconozca el acceso al agua como un derecho humano fundamental, y sostiene: “La crisis del agua es un problema ambiental y humano que afecta a todas las especies”. ¿Y por casa cómo andamos? Vayámonos acercando. América Latina no debería de tener problemas: bendecida con la posesión del 47% de las reservas mundiales del agua dulce, sólo está habitada por el 12% de la población mundial. Sin embargo, 50 millones carecen de agua limpia y 120 millones de saneamiento adecuado. En las innumerables villas, favelas o barrios marginales que abundan en grandes ciudades americanas (DF mexicano, São Paulo, Buenos Aires, etc.), la contaminación es el denominador común. ¿Y la Argentina? No debería de tener problemas, tiene abundancia de reservas de agua potable. Sólo una, el acuífero Guaraní, un océano subterráneo de 1,2 millones de kilómetros, es más grande que España, Francia y Portugal juntas. Otra, la Cuenca de Plata: tres grandes afluentes –el Paraná, el Paraguay y el Uruguay– alimentan el río-mar, el Río de la Plata. Pero también se le agregan de los campos cercanos fertilizantes, herbicidas y pesticidas que, sumados a los ríos Reconquista y Riachuelo (monumentos a la contaminación) y los afluentes industriales, hacen que esta cuenca en medio siglo se convirtiera en una de las más contaminadas, y esto casi sin que se fuera dando cuenta la población ni actuando las autoridades. Ocurre que la contaminación es un monstruo que actúa agazapado, casi sin mostrarse, y su daño es continuo y acumulativo. Carlos H. López, DNI 4.820.317 – Roca

Carlos H. López, DNI 4.820.317 – Roca


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