El apoyo emocional estimula las defensas

Ante el cáncer, se hace imprescindible que el paciente tenga contención emocional y psicológica para estimular su sistema inmunológico.





El estado psíquico y emocional de una persona tienen mucho que ver con la salud y la enfermedad; cuando se habla de cáncer, puede influir tanto en la aparición como en el tratamiento y la cura. Diversas investigaciones comprueban que un profundo y prolongado bajón para el que no parece haber salida -la depresión, fundamentalmente- sus defensas disminuyen y eso puede ser caldo de cultivo para muchas patologías, entre ellas las oncológicas.

Generalmente, cuando alguien se entera que tiene una enfermedad oncológica lo primero que aparece es la referencia a la muerte. La palabra «cáncer» tiene este fantasma que suele generar situaciones regresivas, tales como revivir duelos que parecían superados. También es frecuente que aparezcan sueños recurrentes en este sentido, potenciando el estado de depresión.

«Con los pacientes oncológicos es fundamental el trabajo multidisciplinario, y el abordaje psicológico es un pilar fundamental para que puedan continuar con su tratamiento médico. Las personas tienen que empezar a elaborar todo lo que viene con la enfermedad -quimioterapia, radioterapia- porque además de saberse enfermos tienen que empezar a afrontarla y tener recursos psíquicos para hacerlo, porque de no tenerlos puede que abandone el tratamiento», sostuvo la psicóloga Irma Zurita, coordinadora del área de Psicoprofilaxis Quirúrgica del hospital Teodoro Álvarez de la ciudad de Buenos Aires.

Hace dos años, investigadores de este hospital se propusieron observar cuán importante era el estado emocional previo de los pacientes en el momento de adquirir el cáncer, en especial en mujeres con cáncer de mama. El estudio de investigación observacional fue realizado con 46 pacientes atendidas entre febrero del 2005 y agosto del 2006.

Se analizaron las características de personalidad de las pacientes y la relación entre tiempo de aparición de la patología y pérdidas significativas. «Se llegó a la conclusión de que el 80 por ciento de ellas se habían separado de sus parejas dos años antes de la aparición de la enfermedad, lo cual afirma la influencia de las emociones en el sistema inmunológico y como disparador de la patología», sostuvo la especialista.

Ahora los expertos quieren ir más allá e indagar la relevancia de un buen acompañamiento psicológico y de contención en los resultados de los tratamientos de los pacientes con cáncer. Para ello, reclutarán a la mayor cantidad de pacientes posibles -actualmente cuentan con 30- y los dividirán en dos grupos: los que no recibieron apoyo psicológico y aquellos que sí contaron con ese recurso. «La idea es hacerlo con la mayor cantidad de pacientes posibles para tener un buen grupo de control y poder compararlo con aquellos pacientes que no han recibido asistencia psicológica, hasta ahora hay 30 pacientes incorporados para este estudio que estimamos durará dos años», adelantó Zurita, quien además integra la Red de Psicosociooncología.

Los investigadores parten de la hipótesis de que acompañar psicológicamente a los pacientes, brindarles recursos psíquicos y contenerlos desde lo familiar y lo social repercute de manera significativa en los resultados de los tratamientos.

 

No angustiarse más que el enfermo

 

La intervención psicológica se realiza con el paciente, con su familia y también con los médicos que atienden el caso. En el trabajo multidisciplinario intervienen, además de los especialistas en oncología, los kinesiólogos y nutricionistas. «Lo primero que se hace es un diagnóstico sobre la situación familiar -señaló Zurita-. A veces hay familia pero esta no puede brindarle

contención. Los familiares se angustian tanto que se generan conflictos entre ellos o no quieren que se le diga al paciente el diagnóstico. Hay que contener a esa familia para que puedan ayudar a quien está enfermo. Luego se trabaja con el paciente y con los profesionales.»

El tratamiento no es solamente medicamentoso: el cambio en su calidad de vida, hacer actividad física y tener proyectos también forman parte de la terapia. Hay que ayudar al paciente a que pueda fortalecer sus defensas.

Por otra pare, un paciente terminal que debe recibir cuidados paliativos debe ser acompañado por un ser querido: se trabaja con el deseo del paciente y se lo ayuda a organizar su muerte.

 

Los miedos

 

En los pacientes con cáncer muchas veces aparecen los fantasmas: la pérdida de cabello o en el caso del cáncer de mama, el temor de la mujer a perder una de sus mamas. Por eso es vital trabajar paso a paso por todas las circunstancias que tiene que elaborar. «En el caso de una mujer que sufre la pérdida de una mama habrá que ayudarla a enfrentar al espejo, a la pérdida corporal; si hay pérdida de cabello también, esto influye mucho sobre todo en la intimidad y en el vínculo con su familia», señaló la psicóloga.

Los miedos, las ansiedades y la angustia también están presentes. Según la especialista, son frecuentes los casos en donde los pacientes con tumores elevan sus niveles de ansiedad por ser intervenidos, lo cual habla del miedo a la muerte. «En este caso se trata de bajar el nivel de ansiedad, para ver cómo decodificó la información, ver cuales son sus miedos, los mitos en torno a la afección.

Tienen que procesar la información médica. Muchas veces los pacientes están sobreinformados, creen que todo eso que leyó por Internet, por ejemplo, le va a pasar a ellos. Hay que ayudarlo a que pueda preguntarle a su médico tratante y decodificar de este modo la información recibida.»

 

CAROLINA STEGMAN


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