El artista argentino que se adueñó de Londres

Pablo Bronstein inaugura hoy su muestra en el ICA.



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El visitante se adentra en el antiguo teatro, donde Bronstein creó una gran escultura en la que el público puede meterse.(Foto: Archivo )

LONDRES (AFP) – En su exposición más ambiciosa hasta la fecha, el artista argentino Pablo Bronstein se adueña del Instituto de Arte Contemporáneo (ICA) de Londres para explorar la arquitectura de la era georgiana a través del dibujo, la instalación, la escultura y las performances. Bronstein (Buenos Aires, 1977), conocido sobre todo por sus dibujos que juegan con la idea del poder y de la economía en la manifestación arquitectónica, tuvo campo libre para extenderse por todo el edificio para esta muestra titulada “Sketches for Regency Living”, que se inaugura hoy y permanecerá abierta hasta el 25 de septiembre. En ella, explora “varios ángulos de la arquitectura del siglo XVII con el objetivo de entender un poco cómo empezaron ciertas culturas que existen hoy día”, como la del consumo o la de las falsas apariencias, por citar sólo algunas, y examina también el papel del espacio público en la sociedad. “Es la muestra más grande que he hecho, con más obra, y fue realmente mucho laburo. Fueron cuatro o cinco meses”, explicó el artista instalado en Londres desde los 4 años de edad, y que ya ha tenido importantes exposiciones individuales en la Tate Britain y en el MET de Nueva York. Uno de los desafíos fue el mural de 16 metros de largo que representa el primer edificio público diseñado para Gran Bretaña, con el que comienza el recorrido y ante el cual evolucionan dos bailarinas vestidas para la ocasión por la ascendente diseñadora británica Mary Katrantzou, siguiendo una cuidada coreografía. “La galería más grande del museo la cerramos al público, y adentro tenemos una plaza. Eso simboliza el espacio público que está totalmente cerrado”, explica. A partir de allá, el visitante se adentra en el antiguo teatro, donde Bronstein ha creado una gran escultura temporal con reminiscencias clásicas en la que el público puede meterse e incluso asistir a algunos de los actos previstos en paralelo con esta exposición con la que el ICA inaugura una nueva etapa. En las escaleras que llevan a los niveles superiores de este edificio idealmente situado en la austera avenida que une la plaza Trafalgar al palacio de Buckingham, 66 dibujos de nueva creación representan según el artista “catálogos para decorar casas de clase media” inspirados en la arquitectura georgiana de los siglos XVIII y XIX, aunque con toques posmodernos. En el primer piso, Bronstein reúne por primera vez dos de sus obras que actualmente pertenecen a la Tate (“Erection of Paternoster Square Column, 2008) y a la Saatchi Gallery (“Relocation of Temple Bar, 2009), junto a unos muebles metamórficos, que no son más que versiones exageradas del estilo de aquella época. Y más arriba, se permite un “gesto poético” con un vídeo que muestra a una delicada bailarina frente a un edificio en pleno proceso de restauración. Interrogado acerca de su pasión por la arquitectura, disciplina que no ha estudiado, Bronstein insiste en que él es sólo un “artista plástico”. “A mí me encanta la arquitectura, pero los arquitectos son las personas más frustradas del mundo. Yo por lo menos puedo hacer algo”, agrega. En todo caso, el ICA está encantado con el resultado de este ambicioso proyecto que alía presente y pasado, clasicismo y modernidad, en una “combinación sumamente estilizada y a veces fantástica”. “Se le ha dado una tela en blanco, y sinceramente, ha hecho un buen trabajo, se ha esforzado y ha mostrado su capacidad de responder al reto”, opinó el comisario, Matt Williams.


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