El Balseiro lanzó su concurso para el secundario

Alumnos de cuarto y quinto años de escuelas de todo el país podrán postularse, escribiendo una monografía sobre tema definido, para obtener las becas de residencia con que el prestigioso instituto científico barilochense premiará a los ganadores. La convocatoria, que el año pasado fue muy exitosa, tiene como objetivo atraer a los jóvenes hacia las ciencias.



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SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Por segundo año consecutivo el Instituto Balseiro otorgará becas a una decena de estudiantes secundarios de todo el país, en el marco del concurso de monografías instrumentado para “atraer el interés de los jóvenes hacia las ciencias”.

La iniciativa fue lanzada el año pasado “a modo de prueba” por la comisión de Difusión del IB y los resultados superaron ampliamente la expectativa de los organizadores: 875 alumnos de todo el territorio nacional presentaron trabajos de muy buen nivel.

El doctor en Física Atómica e integrante de la comisión, Sergio Suárez, señaló a “Río Negro” que “cuando lanzamos el concurso nacional no imaginamos que íbamos a tener tanta repercusión, incluso la evaluación fue complicadísima porque no hubo muchos trabajos que fueran fácilmente descartables”.

El mayor indicio del interés despertado por la propuesta lo da la importante cantidad de consultas recibidas por los organizadores, aun antes de que se anunciara la segunda edición.

“Estamos lanzados de lleno y esperamos que nos tape el agua otra vez porque ya recibimos una gran cantidad de mensajes y consultas” afirmó Suárez.

El tema elegido para este año se introduce en la relación que mantiene la sociedad con el mundo científico para bucear de lleno en el concepto que tienen los jóvenes sobre las ciencias.

Bajo el título “¿estudiar ciencias? noooo… es horrible?” el Instituto Balseiro propone a los alumnos dilucidar “cuándo y por qué” se origina ese rechazo hacia las ciencias partiendo de la premisa de que “los niños y los jóvenes son investigadores por naturaleza”.

Entre todos los trabajos se seleccionarán 10 ganadores que serán becados con una pasantía de una semana en el IB-CAB, que tedrá lugar en la primera quincena de octubre. Durante la estadía los alumnos participarán en las actividades de los laboratorios, asistirán a clases del Balseiro y visitarán instalaciones de las empresas de tecnología instaladas en la ciudad y el circuito histórico en la Isla Huemul.

Sólo podrán concursar los estudiantes de los dos últimos años de las escuelas y colegios de enseñanza media de todo el país, que deberán presentar una monografía breve -no más de tres carillas-, de elaboración individual, antes del 30 de junio. Además los trabajos deberán ser “supervisados y avalados” por un profesor del establecimiento.

Los participantes del primer concurso dieron una clara muestra de la trascendencia que tuvo la experiencia de transitar por el particular mundo del IB-CAB. (ver aparte) “Los chicos se maravillaron con el mundo que descubrieron en el Instituto y el Centro Atómico, pero lo más importante fue poder transmitirles que lo que hacemos aquí y muchas otras cosas es posible alcanzarlas con empeño” destacó Suárez. Los trabajos y parte de las viviencias de los becarios 2002 están contenidos en la página web “ib.edu.ar/bib2003”, donde también se pueden consultar las bases y condiciones del nuevo concurso de monografías.

Este año el programa de “Becas IB para Educación Media” cuenta con el auspicio y el apoyo financiero de la Fundación Antorchas, además de los aportes de Invap, el Instituto, la Fundación Balseiro y el Centro Atómico Bariloche.

Un puente entre la sociedad y la ciencia

A dos días su partida y convencidos de que la “experiencia inolvidable” vivida en el IB-CAB había cambiado “algo” de sus “pequeños mundos”, los diez becarios del primer concurso realizaron una profunda reflexión sobre la trascendencia social de la ciencia.

El grupo compuesto por estudiantes de Capital Federal, Buenos Aires, Santa Fe, Salta, Mendoza y Río Negro se llevó, junto a sus vivencias, la férrea convicción de que es “indispensable lograr un vínculo que conecte al desarrollo científico-tecnológico de un país con el bienestar general de su población”.

El único punto de unión entre ellos antes de llegar a Bariloche era el interés de conocer “un instituto tan prestigioso” como el Balseiro, y que, al concluir su estadía, se había transformado en el motor de nuevas inquietudes.

El interrogante más claro para ello fue “cómo tender un puente” entre las ciencias y la sociedad.

Y como resumen de su vivencia destacaron que “encontrarnos con la ciencia y la tecnología cara a cara dentro de este centro educativo nos permitió ver claramente que la interacción de estos tres factores es realmente un impulso clave para el crecimiento de una nación”. (AB)


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