El Banco de Tierras tuvo pobres resultados



Luego de una ola de ocupaciones que pusieron al rojo vivo el conflicto habitacional de la ciudad, el Concejo Municipal aprobó el 11 de abril de 2006 la creación del Banco de Tierras.

Dieciséis meses después, está lejos de cumplir con su finalidad. El municipio sigue sin ofrecer alternativas a las miles de familias que no pueden acceder a la vivienda propia, mientras la inacción oficial no hace más que favorecer los intereses del mercado inmobiliario.

Esto a pesar de que el Banco de Tierras debe conformarse con "los lotes y fracciones que hoy forman parte del patrimonio municipal", más las donaciones públicas y privadas, traspasos de tierra provenientes de la provincia y la Nación, subsidios no reintegrables del mismo origen, las tierras que pueda adquirir el municipio con asignación presupuestaria específica y con el fondo de recupero de lotes, las incorporadas por remates o por canjes con deudores, las acciones judiciales por abandono y las obtenidas por expropiación.

Aun así, la problemática del hábitat urbano no encontró solución y volvió una y otra vez a los titulares de los diarios. Es difícil torcer esa realidad cuando el presupuesto municipal 2007 alcanza los 130,9 millones de pesos y sólo reserva 1,43 millones (el 1,07%) al Banco de Tierras.

El pasado 23 de marzo el ex subsecretario municipal de Planeamiento, Raúl Ferrari, le había asegurado a "Río Negro" que "no existen tierras fiscales para el grueso de la problemática habitacional" y dijo que no estaba previsto hacer un relevamiento de tierras ociosas para construcción de viviendas sociales.

Esa política ya había sido insinuada por el director de Tierras, Jorge Paolinelli, en agosto de 2006 cuando confirmó la decisión de no avanzar con el relevamiento y dijo que el municipio "carece de presupuesto e infraestructura" para realizar ese estudio. (AB).


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