“El barrabrava es impunidad y genera impunidad”

“Salvemos al fútbol” nació en 2006 para luchar contra todo aquello que degrada a un deporte que apasiona a millones. Lo lidera una porteña de carácter decidido.

Redacción

Por Redacción

Entrevista: Mónica Nizzardo, líder de “Salvemos al fútbol”

carlos torrengo

carlostorrengo@hotmail.com

– ¿Por qué “Salvemos al fútbol”?

– Porque no le podemos entregar el fútbol a los violentos… ni el fútbol ni nada. Es la vida la que está en juego cuando los violentos se apoderan del espacio que es de todos. Y el fútbol es uno de los espacios que tenemos que defender, porque aun cuando nos guste o no -en lo que a mi concierne, me encanta-, es una actividad, un espacio querido por millones de personas. ¿Por qué no gozar de ese gusto en tranquilidad, sufriendo incluso por el equipo de uno pero sabiendo que a uno no lo van a matar? Por esto luchamos desde “Salvemos al fútbol”. Que no es otra que luchar para que la familia vuelva a la cancha. Vista desde el fútbol, la vida no puede ser miedo, muerte, barrabravas. El barrabrava es impunidad y genera impunidad. Es barra por la impunidad que se le concede y por la impunidad conque, a partir de ese poder, crece y ejerce poder.

– ¿Cuándo asumió que el barrabrava se transformaba en una cultura?

– Cuando integré la comisión directiva de Atlanta. Y fue con la propia barrabrava de Atlanta. Ahí vi cómo el barrabrava se corporizaba en un poder impune sin que nadie le dijera nada, sin que nadie lo cruzara. Robaban, rompían a voluntad propia. Mandaba la acción directa.

– Viendo la política en perspectiva histórica, “acción directa” es un concepto que define el generar fractura, abruptamente, en términos muy puntuales. Marcar un antes y un después en términos muy extremos…

– Eso es el barrabrava, ese es su estilo.

– ¿Instalarse con hechos?

– Con hechos que cambian todo un sentido, que paralizan al otro metiendo miedo, controlando, manejando una situación. Esta es la esencia del accionar del barrabrava. Y cuando mete miedo, triunfa. Lo digo por mi propia experiencia…como yo tomé contacto con esta cultura. Estando en Atlanta, viendo lo que hacían los barrabravas, me dije: o denuncio o renuncio. Y un día, un barrabrava entra a la sede del club con una maza y comienza a romper todo: vitrinas, ventanas, computadoras, un televisor… Fuimos testigos dos empleados administrativos y yo. Ahí dije basta. Llamé al tesorero del club, le digo lo que está pasando y que voy a denunciar el hecho ante la Federal y él me dice: “No te puedo acompañar, conocen mi auto”. Me di cuenta de que en la comisión directiva no había voluntad de enfrentar el tema. Me quedé sola, pero no me quedé sola: me quedé con mi decisión de no ser cómplice. Fui a la comisaría, hice la denuncia. El barrabrava estaba en libertad condicional; tenía 45 años de los cuales había pasado preso varios. Como mi denuncia lo perjudicaba a este barra, comencé a ser “visitada” por su hijo, por la madre… el resto de la familia. Amenazas, advertencias para que retirara la denuncia. No lo hice. Todo esto fue en el 2004 y en realidad con ese hecho arranca “Salvemos al fútbol”, porque seguí denunciando otros hechos que pasaban en el club, y en el 2006 llega el juicio oral al barra de los martillazos. Se renuevan las presiones para que no me presente, me presento, pero lo concreto es que el barra sale absuelto por el beneficio de la duda.

– ¿Bajo qué argumento?

– Porque los otros dos testigos no se animaron a decir nombre y apellido del barra, que era conocido en el club. Uno dijo que de los nervios se tapó la cara, el otro que se le nubló la vista… Quedé sola. Pero seguí y seguí. Ahí me contacté con el ex juez Mariano Bergez, comenzamos a trabajar juntos en toda esta cuestión y vía un periodista -Gustavo Veiga – se señala que yo era la primera persona integrante de una comisión directiva de un club de fútbol que llega a juicio oral contra un barra de su propio club.

– ¿Ya es cultura que la dirigencia no intervenga, no denuncie?

– Y sí, es una conducta instalada. Se mira para otro lado. La explicación es siempre la misma: “A mí me superaron” Hay algunas justificaciones que son…

– ¿Por ejemplo?

– La de Julio Comparada, presidente de Independiente. Justifica su inacción diciendo: “Cuando yo llegué, el club ya estaba tomado por los barras”. O sea, de hecho acepta la anormalidad.

– ¿Esta conducta de la dirigencia podría ser interpretada como un intento de que, por dialéctica de la situación, los barras se disciplinen?

– No. Esa conducta es la resultante de muchas cosas: miedo, complicidades, intereses. El barra, además, no se disciplina. Una vez obtenido su poder busca reproducirlo y reproducirlo. Esa política de inclusión la intentó Aguilar en River. Su razonamiento fue: “Si no los puedo combatir, me hago amigo metiéndolos de empleados del club. Fracasó.

– ¿En esa política de inclusión está la génesis del asesinato de Gonzalo Acro?

– Esa muerte está relacionada concretamente a la pelea entre las dos facciones de los barra de River por diferencias de plata que le correspondían por la venta de “Pipita” Higuaín. Eso se sigue investigando y lamentamos que el juez Rodríguez haya desestimado las acusaciones contra Aguilar en todas las causas abiertas sobre estos casos.

– En el mundo que alienta o hace la vista gorda al planeta barrabrava, ¿hay desigualdad de responsabilidades entre la política y la dirigencia del fútbol, aun admitiendo que estos intereses se cruzan?

– Nosotros tenemos la impresión de que está más la política. El club está, por supuesto, pero lo está en términos que posibilita el espacio fijo para que opere el barra. Pivoteando desde espacio, el barra avanza sobre los negocios del club… La connivencia entre política y barra marcha por otro andarivel que hace también a la policía: siempre hay algo que condiciona un operativo, siempre hay algo que impide, por ejemplo, que la Justicia pueda ligar las causas que tiene abiertas aquí y allá este o aquel barrabrava. Porque estos muchachos tiene causas aquí y allá. “Salvemos al fútbol” está, por caso, pidiendo ahora que se investigue cómo se financia el viaje de los barra a Sudáfrica. No nos parece complejo que la AFIP pueda determinar si estos muchachos tienen o no recursos para financiarse el viaje, pero si la AFIP lo hará o no… bueno, depende de la política. ¡Qué quiere que le diga! Y no lo decimos nosotros solos: Julio Grondona acaba de señalar desde Sudáfrica que los violentos que azotan nuestro fútbol “tienen vinculaciones con la política”. De ahí viene mucha de la impunidad con que se mueven los barras. Un policía que está en la calle, que ve a los barras en plena violencia, que gana muy poco, razona: “¿Para qué me voy a meter si dentro de un rato salen en libertad?”

– ¿”El Gusano” es un arquetípico de barra respaldado por la política?

– Eso es lo que estamos denunciando. Es un barra de Chicago que está relacionado con la muerte -el 25 de cumplen tres años- de Tigre: Marcelo Cejas. Estuvo mucho tiempo prófugo. Fue custodia de Messi en un auto que le envió la AFA a buscarlo a Ezeiza, estuvo entre quienes -violencia mediante-, entra y sale del predio de la AFA en Ezeiza como Pancho por su vía. En el partido Argentina-Venezuela por las eliminatorias, entraron 400 barras con entradas protocolo de AFA. Lo denunciamos, denunciamos la falta de aplicación del derecho de admisión a los estadios. El grueso de esos 400 eran de Boca y de Estudiantes, por eso pedimos que se investigaran si Maradona y Bilardo habían tenido que ver con ese ingreso…. Mucha complicidad de la política y AFA. Di Zeo, de la barrabrava de Boca y que acaba de salir en libertad, se jactaba de “tener los números de teléfonos del poder”. Pero las denuncias que formulamos no caminan, se traban…

– Un razonamiento simple dice que desde la política, en tanto máxima expresión institucional -el gobierno nacional-, el ministro del Interior Aníbal Fernández no puede ser ajeno a lo que está sucediendo. ¿Cree usted que hace la vista gorda?

– Lo que sí sé es que, según él, el gobierno no tiene nada que ver con los barra. Pero lo que no dice es que tiene que ver con no hacer nada contra tanta violencia en el fútbol… ¿Cómo que no tiene que ver?

– Desde el asesinato del pibe Scaserra en la cancha de Independiente hace 25 años, ¿qué reflexión le merece la evolución que tiene la violencia que signa a nuestro fútbol?

– Empeoramos. Antes, la violencia era entre barras de diferentes clubs; hoy la violencia está entre facciones del mismo club y responde a negocios del club de los cuales viven muchos barras. Además hoy está la droga. Mire, recuerdo que en diciembre del 2006, cuatro meses después de nacer “Salvemos al fútbol”, un abogado me advirtió: “Con la violencia en el fútbol, está bien; pero se meten con la droga y son boleta en 48 horas”.

– ¿Usted qué le respondió?

– Que no sabía cómo me iba a manejar, pero que tenía en claro que no iba a aflojar. Y aquí estamos. Somos un puñadito, pero no aflojamos… ¿Sabe cuántos somos en “Salvemos al fútbol”?

– No, pero sé que uno se puede afiliar.

– Somos 15 socios, ni uno más ni uno menos. Estamos junto a las mamás de familiares de víctimas, que son de acero, igual que Andrea Frade, a cargo de prensa… ¡Un puñado, pero un puñado firme en sus convicciones! Ni épico ni héroe: convicción contra la violencia.

Gentileza Perfil


Entrevista: Mónica Nizzardo, líder de “Salvemos al fútbol”

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