“El Choclo” cambió de blanco

Análisis

Carlos torrengo carlostorrengo@hotmail.com

–Sí, señores jueces, a mí me dicen “El Choclo” –dijo Augusto Alasino mirando al tribunal. Pero el exsenador peronista no logró rescatarles la sonrisa que quizá previó. Y ayer, en su declaración, Alasino se enroló definidamente en la teoría de que el caso Coimas fue, en los hechos, una puesta en escena destinada a derrocar al gobierno de la Alianza. Un invento, en todo caso. A dos metros de Alasino, el expresidente Fernando de la Rúa asentía con suaves inclinaciones de cabeza cada vez que el enterriano abonaba la teoría conspirativa. Pero si el exmandatario señaló que para historiar la conspiración hay que arrancar mirando a Hugo Moyano, para Alasino hay que seguir otros pasos: los del columnista Joaquín Morales Solá. –Comenzó a poner palos en rueda (NdR: las notas en las que advirtió sobre eventuales coimas para sancionar la ley laboral) cuando me entrevisté con él y le dije que no era cierto que no sancionábamos la ley de lavado de dinero porque buscábamos coimas. Le di las razones, me escuchó, entendió, pero comenzó a poner palos en la rueda… Así, entre De la Rúa y Alasino, ya se desbrozó el trayecto por el cual transitará la defensa de los imputados: la conspiración. Casi seis horas habló Alasino. Verbo ajeno a excesos retóricos. Distante de descalificaciones. Abundante en dosis bien administradas de un cinismo demoledor ajustado a realidad, sobre mucho de cómo funciona el sistema político argentino. Desde esa perspectiva brindó una clase cruda. –¿Qué es el “barrio chino” en el Parlamento? –le preguntaron. –Hace a la cámara baja… Son los diputados que nunca trascenderán, la gran mayoría, claro. Quieren hablar pero no los dejan. Tendrán buenas intenciones pero… bueno… levantan la mano para esto o aquello y se las bajan. Y así pasarán su mandato y volverán a sus pueblos. Y en ese camino coincidió, sin saberlo, con el veterano Tulio Halperin Donghi cuando éste confiesa su admiración por los términos con que se mira a sí mismo el peronismo. “Son sinceros, impiadosos”, suele señalar. Veamos qué dijo Alasino: • “Los peronistas cuando no estamos en el gobierno conspiramos contra el que lo tiene… Somos difíciles como los escorpiones. La centralidad del peronismo, desde siempre, es el poder. En eso no disimulamos nada”. • “¿Qué libertad de opinión tienen diputados o senadores en relación a un presidente del mismo palo? Ninguna. A los jefes de bancada nos llamaba Menem y nos preguntaba con cuántos votos llegamos a senador o a diputado… Y uno le decía. Nos miraba y decía: ‘Yo gané la presidencia con millones. Mando yo’”. Y si no se permitió descalificaciones, sí ironías. “Pontaquarto y Carlos Ruckauf son muy amigos. En una oportunidad un periodista los encontró en Brasil con unas chicas… ¡Quizá fueran sus señoras, claro! Pero no sé por qué ellos se preocuparon de que esto saliera en ‘Crónica’… Hubo gente que me vino a ver para que interviniera… ¿Qué tenía que ver?”. El juicio avanza. Y lo hace desde una ausencia que quizá forme parte de una estrategia destinada a esta etapa del mismo: carencia de rigor en las preguntas de la Fiscalía. Se fundan más en temas sin trascendencia significativa que en cuestiones que hacen directamente al caso. De cara a esta carencia, ayer “El Choclo” no perdió sus granos…


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