El ciclo de un hombre que volvió del más allá

Comenzó esta semana por Canal 13 el ciclo "Misterios y milagros", conducido por Víctor Sueiro. El programa se suma a la troup que ya presenta casos paranormales sin sentido crítico.

Sueiro tuvo una experiencia con la muerte hace unos años que marcó también su carrera.
Buenos Aires (Télam).- Mucha más propensión a subrayar los aspectos religiosos y espirituales de ciertos casos sobrenaturales que sus facetas escalofriantes mostró el primer programa del ciclo «Misterios y milagros», que los lunes a las 22 marca por Canal 13 el regreso a la pantalla chica del conductor televisivo y periodista Víctor Sueiro.

A su notoriedad profesional Sueiro agregó años atrás las «revelaciones» que difundió tras sufrir un gravísimo problema de salud, por el que -explicó entonces- estuvo por unos minutos clínicamente muerto, circunstancia en la que se describió como recorriendo un largo pasillo, al fondo del cual brillaba una luz blanquísima.

A partir de tal incidente, Sueiro ganó fama de -por así decirlo- «hombre que volvió del más allá», peculiaridad sobre la que luego abundó en libros y notas en periodismo gráfico y televisivo, lo que lo convirtió en alguien que paradojalmente hizo de la muerte un proficuo medio de vida.

En medio de una escenografía escueta, dominada por un sedante color azul y ametrallada cada tanto por níveos fogonazos y haces de luz, un Sueiro que reconoció estar algo más gordo afirmó creer en los milagros y los misterios y pasó a presentar tres casos emparentados con uno de esos temas o con ambos y a los que proclamó como «reales».

Se trataba de un bebito enfermo de meningitis que curó al solo contacto con agua de Fátima; de Gastón Márquez, un chico que naturalmente captaba imágenes anticipatorias, y de Alfredo Correa, un joven que murió en un accidente y que tiempo después comenzó a «aparecer» ante varios de sus deudos.

La información consistió en datos sobre los tres protagonistas y sus casos, aportados en cámara por parientes suyos, un par de médicos y un sacerdote; situaciones «dramatizadas» de los tres casos; fotos de archivos caseros y variedad de imágenes tomadas de la iconografía cristiana, ensamble expresivo que sonó cercano del de «Palabras de vida», el ciclo que anima por un par de canales un grupo de pastores evangelistas de acento abrasileñado.

Quizás porque cabía esperar de Sueiro un arresto de indagación periodística y de sentido crítico en el despliegue de los tres casos, sorprendió la unanimidad religiosa, apegada a formas tradicionales del dogma católico, con que los «explicaron» los familiares, los médicos, obviamente el cura y el propio conductor del ciclo, como si éste hubiera reclutado a los testimoniantes entre feligreses de la misma iglesia a la que va él.

En esta suerte de estampita ampliada al lenguaje de TV que resultó el primer envío de «Misterios…», Sueiro, acaso consciente de que la voceada fe de varias personas no hace creíble de por sí a un milagro, recurrió a una panoplia verbal rica en frases hechas del tipo «lo más importante no se ve» y en elogios altisonantes como «impresionantemente emotivo» y «superlativamente sensible».


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