El cirujeo, un recurso para subsistir

NEUQUÉN (AN).- Cuando a las 5 de la mañana empieza a subir el sol, ya la primera tanda de camiones de la empresa Cliba, un par de horas antes, descargó en el basural de la barda. Apenas pueden, decenas de personas se ocupan de la “separación manual” de la basura, un eufemismo que figura incluso en el contrato de concesión del servicio. Desde ese primer acceso el ciclo se repite varias veces hasta casi el mediodía y significa, para los que van a diario detrás de los camiones la posibilidad de subsistir. Sin una cifra oficial respecto de cuántas personas viven de lo que sacan del basural, se sabe que no son pocas. La clave del sistema es la velocidad: el primero en llegar tendrá más para elegir entre lo que muchos otros desechan. El contrato de concesión de Cliba se refiere a la actividad como “separación manual” de los residuos. Salvando las distancias, botellas, cartones y algunos metales -aluminio, por ejemplo- son el oro en polvo del cirujeo, y esperar a que el camión descargue en un playón es permitir que otro llegue primero. Por eso, colgarse del rodado es una ventaja competitiva. Cartonero, ciruja; en algunas ciudades donde se crearon registros para ordenar la actividad se habla de “recuperadores”. Son los rótulos de un modo de subsistencia.


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