El ciudadano y la transparencia, ausentes 15-01-04



Neuquén perdió la oportunidad de dar un gran paso, de frente a una de las demandas sociales más escuchadas sobre un poder del Estado en la mira de todos: la transparencia en la designación de jueces.

Se ha desconocido directamente que este reclamo se transformó en una cuestión crucial de la agenda argentina. La actual administración nacional entendió el mensaje y produjo una de las decisiones más alentadoras, al someter a la consideración pública antecedentes de sus candidatos a la Corte antes de su votación en el Congreso. Uno podrá estar o no de acuerdo con las figuras propuestas por el Presidente Kirchner (un derecho que le asiste, como a Sobisch). Lo que no puede desconocer es que ha permitido al ciudadano y las organizaciones la posibilidad de evaluar el pasado del candidato, sus créditos intelectuales, su desempeño; de conocer su patrimonio y su responsabilidad con el fisco. En definitiva, su talento y su honradez. Eugenio Zaffaroni, por caso, fue designado vocal de la Corte, pero antes debió sortear un período de impugnaciones y un debate que puso en evidencia sus virtudes académicas y en cuestión sus teorías jurídicas, aunque también permitió conocer las zonas oscuras de su cumplimiento como contribuyente. Con Carmen Argibay -y el o la postulante que siga- se repetirá el procedimiento.

Neuquén, en cambio, fue a contramano de estos avances de la democracia y se aproxima a los principios que uno quisiera ver desterrados, pero que lamentablemente aún rigen en las provincias más retrógradas del país, donde el caudillismo coloca jueces adictos.

Aquí, la administración Sobisch en vez de aprovechar su holgada condición mayoritaria que le han dado los votos para dar una señal contundente para aportar a la sociedad un Tribunal Superior de Justicia de una cierta jerarquía, con miembros fuera de toda objeción, usó ese poder para impedir a la oposición el mínimo monosílabo en contra de sus deseos, le enrostró permanentemente el 56% obtenido, y terminó imponiendo entre gallos y medianoche a sus hombres, al estilo Juárez de Santiago del Estero. Antes, y para dar un aura de limpidez, planteó otras seis falsas opciones y escenificó pasos administrativos.

Al neuquino común se lo privó de que conozca información sobre los aspirantes a la mayor institución judicial de la provincia: no se divulgaron públicamente datos de sus ternados (el gobierno nacional está dando a conocer en estas horas todos los antecedentes de Argibay) y, en sintonía, los candidatos tampoco se prestaron a un debate para que la gente los calibre, y mucho menos a impugnaciones.

¿De qué forma entonces puede evaluarse a los aspirantes como satisfactorios, si lo único que hasta hoy han asomado fueron datos preocupantes entre los favoritos?

Concretamente, hay dos aspectos negativos que los diputados del MPN, los del menemismo y los del radicalismo dejaron pasar en su apuro por complacer al gobierno:

• Por un lado no esperaron a que la Justicia saque sus conclusiones sobre la revelación de que Jorge Sommariva es dueño de valiosas tierras fiscales que no podría haber comprado porque era funcionario. Fue el mismo Sommariva el que se jactó ante “Río Negro” de haber obtenido el campo a través de testaferros y, si algo faltaba, uno de sus ex socios lo confirmó, no sólo una sino varias veces.

• Por otra parte, ¿qué claridad puede garantizarse en la futura Corte neuquina si dos de los flamantes jueces del TSJ -Jorge Sommariva y Roberto Fernández- han sido camaristas que sobreseyeron a Sobisch en el caso de las cámaras ocultas que derivó en la denuncia de Jorge Taylor por intento de soborno; justo un caso que tenía que ver con el deseo del gobernador de lograr la primera terna para el TSJ? El sentido común indica que deberían haberse excusado de integrar las ternas.

En definitiva, estas designaciones se hicieron sin pudor y a espaldas de los ciudadanos, que debían participar como observadores y garantes de la transparencia.

Sin las cartas sobre la mesa, es natural que afloren las sospechas de favoritismo y se contribuya a minar la confianza ciudadana en la Justicia, cuya calidad e independencia debiera estar fuera de duda.

Italo Pisani

ipisani@rionegro.com.ar

Nota asociada:

En una hora, el MPN y sus socios legislativos designaron a los jueces

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