El clima perjudicó la producción de cereza





NEUQUÉN (AN).- La producción de cerezas en la región cerró el 2013 con una merma de hasta el 60% respecto del año anterior para algunas variedades, según un informe del INTA. Por tercer año consecutivo el sector tuvo pérdidas motivadas en falta de las condiciones meteorológicas apropiadas para la fruta. Luis Franzan, un mediano productor de Neuquén y Centenario, explicó la realidad que atraviesa el sector hace algunos años. Dijo que su situación es la de la mayoría de los productores de la zona, con los que el mantiene un constante contacto. Las condiciones climáticas imperantes en 2013 fueron las que perjudicaron la actividad. En el caso de Franzan, su producción fue el 25% de lo que generaría habitualmente en un año regular. “Tengo propias 11 hectáreas netas en producción, serían aproximadamente 130.000 kilos en un año normal”. El productor calcula un promedio de “12.000 kilos de cereza por hectárea, y el año pasado solo logramos cosechar 3.000 kilos”. Los últimos tres años han sido engorrosos para los productores debido a diferentes factores. Durante 2011 y 2012, tras la erupción del volcán Puyehue, los problemas se originaron por el efecto de la ceniza en las abejas. En cambio en 2013 lo perjudicaron diferentes condiciones climatológicas, que impidieron una correcta floración y posteriormente la fecundación de las flores. La producción de cerezas es muy particular, durante el período invernal el frutal debe acumular, en un escaso período de tiempo, determinada cantidad unidades de frío y en primavera debe acumular unidades de calor. “La cereza necesita en invierno de 800 a 950 horas de frío con temperaturas inferiores a los 7 grados. Y en el período de floración y fecundación necesita condiciones de temperatura positiva entre 5 y 20 grados”, indicó Franzan. En 2013 “no hubo acumulación de horas de frío en el período necesario”, explicó, y eso derivó en desequilibrios. “Encontramos en la misma rama del árbol frutas rojas, otras verdes y otras que no cuajaron y se cayeron de la planta”, dijo el productor. El INTA registró que “el efecto de las bajas temperaturas sobre el cuaje de los frutos no es solo directo, sino que influye indirectamente sobre la actividad de los polinizadores ya que las abejas no vuelan a temperaturas inferiores a 10 ºC y dejan de volar con vientos de más de 30 kilómetros por hora”.


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