El comportamiento de “La Niña” en la región

Mucho se ha hablado del fenómeno de La Niña en los últimos meses, tanto por la falta de lluvias en algunos sectores del centro de la república Argentina como por los extremos trágicos en Brasil y Australia. Pero ¿qué es La Niña? Primero un dato de su nombre. Tanto La Niña como el Niño son términos que no se traducen, y por ello son palabras que llevan la ñ en todos los idiomas. La génesis del fenómeno está dada por la persistencia de aguas frías sobre el océano Pacífico ecuatorial. La interrelación entre el mar y la atmósfera es muy grande, por lo que está situación da lugar a efectos sobre la circulación general dando paso a fenómenos a escala planetaria. Fundamentalmente lo que hace La Niña es incidir en el comportamiento de los vientos alisios, aumentando considerablemente las precipitaciones sobre el sudeste asiático y el este de Australia. En Sudamérica, a contraposición de El Niño tiende a generar grandes superávit de lluvias sobre el este y noreste de Brasil, y una merma en las lluvias en la zona andina tropical y sobre el centro y parte del norte de Argentina. El dato saliente es que la presente Niña está reportándose como una de la más intensas desde que se tienen datos relevados. En el norte patagónico su efecto es más marginal respecto de las lluvias. De hecho es probable que su sello se vea más en contraestación, o sea hacia el invierno. Buena parte de los fenómenos estacionales en la región están muy influenciados por las temperaturas del océano Pacífico sur y el Atlántico sur. Por ello las lluvias intensas que se reportaron en el este de Río Negro y sur de Buenos Aires no deberían atribuirse a este fenómeno, sino más bien a condiciones de temperaturas de los océanos que han permitido la formación de importantes sistemas de baja presión en la región generadores de los fenómenos. No todo es atribuible a La Niña. Su efecto sí es notorio en la región en el comportamiento térmico. La falta de lluvias en el centro del país, más la disposición de los sistemas de presión hacen que los ingresos de aire muy calurosos a la región sean más frecuentes en veranos como éste. Respecto del efecto en contraestación, es altamente probable que el próximo invierno sea más intenso que los anteriores en la zona con mayor aporte de nieve en la zona.

Enzo Campetella


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