El corazón del Barcelona



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Río suelto

Juan Mocciaro jmocciaro@rionegro.com.ar

Otra vez el Bernabéu no tuvo otra opción que aplaudir al Barcelona. El sábado pasado, el blaugrana goleó 4-0 al Real Madrid y la multitud se rindió ante el fútbol desplegado por el equipo de Luis Enrique, que se dio el lujo de prescindir de Lionel Messi. En el aplauso de los hinchas del Real Madrid hubo algo más que el reconocimiento al juego desplegado. Fue el reconocimiento a una pertenencia que no se consigue en el equipo blanco. Por eso, no fue casualidad la ovación dedicada a Andrés Iniesta cuando este dejó el campo reemplazado por el juvenil Munir. Iniesta resumió el talento individual y un modo de jugar al fútbol representativo del Barcelona, pero también el espíritu de un hombre formado en casa, como Piqué, Busquets y Sergi Roberto, todos ellos titulares en el Bernabéu. Además de Sandro Ramírez, Munir y el propio Messi en el banco de suplentes. En el Real Madrid, en cambio, tan sólo Jesé y Dani Carvajal eran de la cantera, pero ninguno fue titular. En sus lugares, Bale y Benzema se llevaron la reprobación generalizada. A diferencia del Barcelona, el Real Madrid le dio las espaldas a sus propios jugadores y conformó planteles plagados de estrellas exitoso en lo deportivo, pero desconectado del espíritu del club, ese que se forja desde la cantera. El Barcelona también gastó millones en refuerzos y los necesita tanto como su archirrival, pero su núcleo futbolístico, el corazón de su juego se apoya en sus jugadores, aquellos que se formaron en La Masía. Entonces, aquellos aplausos fueron un reconocimiento a ese corazón futbolístico y cierta resignación ante un desapegado, frío y distante Real Madrid, incapaz de conformar una propuesta en la cual los hinchas puedan reconocerse. El golazo de Iniesta resume todo aquello que no se consigue en Real Madrid, y no sólo por cuestiones de talento.


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