El coro de protesta es uniforme, pero poco se espera de Cristina
ARGENTINA
“Lo que pasa es que el gobierno no tira ni una galletita”. Hasta los gremios que le ponen el hombro al “modelo” – entre ellos los metalúrgicos de Antonio Caló y los obreros de la construcción de Gerardo Martínez -, existe empatía con los rebeldes piloteados por los afiliados transportistas que harán hoy el cuarto paro contra el gobierno de Cristina Fernández.
Una reforma impositiva integral, que morigere el peso que recae sobre las espaldas de trabajadores de la cuarta categoría (un 10/11 por ciento del total), es de difícil concreción en el actual mandato constitucional. Más, teniendo en cuenta el posicionamiento de ayer de Axel Kicillof: el ministro consideró que el gravamen “está muy bien en el nivel en que está”, luego de presionar, junto con el jefe de gabinete, Aníbal Fernández, a los empresarios del sector para que garanticen hoy un servicio de emergencia es una de las actividades más subsidiadas por el Estado.
Ni siquiera en los sindicatos más opositores al kirchnerismo hay mucha confianza en torcerle el brazo a Cristina. “Siempre redobla la apuesta”, ironizó Gerónimo Venegas, de los peones rurales, dejando entrever que este año, electoral por excelencia, será muy conflictivo y con la gente en la calle. De hecho la CGT moyanista se prepara para una huelga de 36 horas con movilización a la Plaza de Mayo.
Roberto Fernández, secretario general de la Unión Tranviarios Automtor (UTA), había dejado pagando a sus compañeros a fin de año, al levantar una medida de fuerza luego de que la Rosada, exceptuara del enojoso impuesto al medio aguinaldo de diciembre. Pero esta vez, es uno de los promotores. “No dialogan, no dan señales, están encaprichados”, rezongó.
“Podrá haber una solución en 2015” Conociendo la intransigencia de Cristina, la mayoría de los sindicalistas consultados por “Río Negro”, dijeron que este tema quedará pendiente para el gobierno que asuma en diciembre.
“El día después del paro, no pasará nada, pero los candidatos deberán tomar nota y abocarse a este problema que tiene inquieto a los muchachos”, señaló un colaborador de Caló, quien ya incursionó en el tema con Daniel Scioli, el postulante al que apoya.
Dado que se avecinan las paritarias, la cuestión del mínimo no imponible podría agravarse.
El gobierno de Cristina podría dejar que el Congreso se encargue de debatir los distintos proyectos. De hecho, los sindicalistas apuestan a varias puntas y deberán presionar a los diferentes referentes que esperan ordenar el escenario en las PASO de agosto.
“Está bien que se subsidie a los desocupados, pero no que castiguen a los asalariados ¿O acaso está prohibido ganar plata?”, protestó por su parte un adherente al SMATA de Ricardo Pignanelli, otro de los que siempre está en los actos convocados por Cristina.
Por Arnaldo Paganetti (Agencia Buenos Aires)
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