El cultivo de mejillones genera excelentes expectativas



SAN ANTONIO OESTE – Los precursores del cultivo de mejillones en el golfo San Matías van camino a su primera cosecha, prevista para noviembre próximo y, según estimaron los responsables del proyecto, las expectativas son más que alentadoras.

Calculan que se obtendrán, tras catorce meses de espera y una mínima inversión, más de 50 toneladas de moluscos que darán un importante rédito a los innovadores productores.

El proceso de cultivo de este conocido y preciado recurso marino comenzó en setiembre del año pasado, cuando un grupo de unas 30 personas divididos en nueve grupos de tareas, de los cuales continúan activos siete, instalaron en aguas costeras cercanas a El Sótano las primeras líneas de captación de las “semillas” de estos mariscos, que por acción de las corrientes se depositan sobre las estructuras que les sirven de sustrato.

Allí crecieron a buen ritmo, en una zona extraordinariamente rica en alimentos, suspendidos en la línea de agua y sin contacto con el fondo, lo que le quita a cada bivalvo la clásica arena que suele acumularse entre una y otra concha.

De allí que la calidad del mejillón de cultivo sea superior a la de los individuos de banco, lo que provoca además mejor precio y mayores posibilidades de venta, especialmente en el mercado interno.

Los maricultores ya están encaminados en su labor. Durante los meses de mayo y junio corresponde la segunda etapa de tareas intensas. Aquellas líneas colectoras colocadas en cercanías de El Sótano, deben ser quitadas y llevadas a tierra, donde los mejillones se transfieren a unas cuerdas denominadas de “engorde”.

En estos días los productores están terminando de cambiar los mejillones de las líneas de captación a las nuevas, mediante una simple actividad que se realiza en un galpón ubicado cerca de la orilla del mar. Las nuevas estructuras son llevadas mar adentro y allí los mejillones crecerán hasta obtener su talla comercial.

Estas cuerdas serán colocadas en la zona de las Piedras Coloradas, donde existen mejores condiciones ambientales y se encuentran más cerca para su vigilancia. Una vez terminada la transferencia de las semillas de su lugar original al nuevo espacio marino, los maricultores esperarán controlando el estado de sus líneas una vez a la semana.

En noviembre será la etapa crucial, ya que llegará el momento de la cosecha. Los mejillones estarán listos para el consumo y las cuerdas tendrán que ser recogidas una a una y despojadas de los kilos y kilos de estos exquisitos moluscos.

Y allí mismo comenzará la actividad comercial de estos productores, quienes deberán canalizar sus stocks a través de la Terminal Pesquera Artesanal para destinarlos a la venta en Capital Federal y otras localidades del país.

Esta será la primera camada de mejillones obtenidos mediante el cultivo y no extraídos directamente de los bancos del golfo, los cuales actualmente se encuentran muy explotados y cada día con menos individuos.

La maricultura empieza a transformarse en una realidad palpable, que alienta amplias expectativas no solamente al sector pesquero artesanal tradicional sino a nuevos participantes que se iniciaron recientemente en esta actividad y que ya perciben que en el primer año tendrán buenas ganancias, las cuales seguramente se incrementarán sustancialmente si continúan con el proyecto año tras año sistemáticamente.

Por caso, en setiembre próximo, mientras la actual cohorte de mejillones continúa creciendo en la zona de Las Piedras Coloradas, los maricultores ya se preparan para volver a instalar las líneas de captación de semillas en El Sótano, para generar una nueva camada de mariscos que se cosecharán en noviembre del 2002.

Muchos nuevos inversores ya están haciendo averiguaciones para iniciarse en esta actividad que se vislumbra como muy redituable, fácil de aprender y con poca demanda de tiempo, ya que requieren trabajo intenso en setiembre, luego en mayo y junio y por último en noviembre, lo que permite compatibilizar esta tarea con otros oficios permanentes.

Pedro Caram


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