El desaliento después

<b>El técnico Dunga, quien evitó culpar a sus jugadores, se hizo cargo de todo y confirmó su renuncia.</b>



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Kaká abandonó la cancha con lágrimas. Dani Alves se tiró al césped y bajó la cabeza para llorar. El técnico Dunga, sin poder creer lo que había pasado, recibió un abrazo de consuelo de su asistente, Jorginho.

Después de la derrota ante Holanda, que sepultó el sueño del “hexacampeonato”, Brasil era la imagen misma del desaliento. Los jugadores se refugiaron cerca de una hora en los vestuarios.

“Este es el momento más triste de mi vida como profesional. Para mí era un sueño jugar un Mundial. No terminó como a mí me hubiera gustado”, confesó Dani Alves, quien reveló que lo que atenuó un poco el dolor de los jugadores fue el apoyo brindado por su entrenador.

Dunga, quien según una encuesta divulgada antes del partido tenía el apoyo del 69 por ciento de los brasileños, escuchó gritos de “¡Burro!” al regresar al hotel de la delegación en Port Elizabeth por parte de un grupo de turistas.

Al parecer, fue solamente una muestra, ya que en Brasil empezó la “caza de brujas” para apuntar al culpable del naufragio.

“Desde que yo asumí el comando de la selección en 2006, todos sabían que era un contrato vigente por cuatro años”, afirmó el entrenador al ser indagado sobre la posibilidad de su permanencia tras la derrota ante los “oranje”.

En tono tranquilo pero triste, Dunga evitó responsabilizar a cualquier jugador de la derrota ante Holanda, afirmando que “soy el entrenador y tengo la responsabilidad más grande”.

“Estamos todos tristes, no es lo que esperábamos. Por desgracia no pudimos alcanzar nuestro objetivo, que era el de ganar el Mundial”, señaló el técnico, quien afirmó que la derrota se debió a que “no pudimos mantener en el segundo tiempo el mismo nivel de concentración del primero”.

Al ser consultado acerca de la responsabilidad en la derrota del volante Felipe Melo, quien anotó contra su propio arco el gol de empate de Holanda cuando Brasil ganaba 1-0 y que fue expulsado a 16 minutos del final por falta violenta a Arjen Robben, Dunga trató de proteger a su pupilo.

“Creo que la culpa es de todos nosotros, y la mayor parte es mía. Sería injusto que yo hablara de Felipe. No es la primera vez que un jugador es expulsado en un Mundial”, afirmó.


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