El desánimo llega a la UE



Análisis

Por Emilio Rappold DPA

La renuncia del jefe de gobierno de Portugal detonó en el país más pobre de Europa occidental una gravísima crisis política - pero ahora el miedo y la incertidumbre cunden no sólo entre los lusos, sino en todo el continente. “¿Quo vadis, Euro?”, hacia dónde se dirigirá el euro, se preguntaban muchos analistas, horas antes del comienzo de la importante cumbre de la Unión Europea (UE) en Bruselas, un encuentro en el que se buscarán salidas a la crisis de la deuda en la UE. No son pocos los que creen que una “caída” de Portugal podría arrastrar al abismo a otros países endeudados de la eurozona, poniéndolos en la mira de ataques especulativos. Entre estos “candidatos” destaca el vecino portugués, España. Tras la renuncia del gobierno, se espera que el gobierno de transición de 60 días, hasta los comicios tenga un campo de acción muy limitado, perjudicando aún más al país. Antes de la renuncia de Sócrates , Portugal había vivido un preámbulo de lo que vendría, con caos, preocupación y advertencias, con los intereses de la deuda portuguesa a niveles record de 8,13% y una nueva huelga en los trasportes públicos. “Sólo con un gobierno fuerte saldremos de la crisis”, advierte el presidente de la Federación Nacional de Comercio, João Vieira Lopes, previendo que la presión de los mercados internacionales aumentará mucho en los próximos meses. Pero un gobierno fuerte no está a la vista. Los partidos políticos de la oposición se unieron en el rechazo al último paquete de Sócrates, pero nada permite prever que se forme una coalición con mayoría absoluta en el Parlamento. Tras una década pérdida, el país sufre un endeudamiento gigante, falta de liquidez de las empresas públicas, recesión, desempleo récord de 11,2%, conflictividad social y un profundo desánimo.


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