¿El día de qué?



la peña

jorge vergara jvergara@rionegro.com.ar

La verdad es que en este país las sorpresas son materia de todos los días. Y lo que ni siquiera hubiera dado para más que un comentario, se convirtió en un asunto legislativo, de interés provincial, como si se tratara de resolver los problemas de educación, salud o justicia de la gente. Estimo que cualquier legislador provincial, del lugar que sea, tiene una larga lista de temas por tratar o por intentar resolver. Sin embargo, apostaron a uno mediático que tuvo trascendencia nacional para romper el letargo. En realidad el letargo sigue en muchos órdenes, sólo que el tema planteado distrajo por unos días, porque no daba para más. Una legisladora tucumana, Carolina Vargas Aignasse, propuso declarar un día como el Día Provincial del Sandwich de Milanesa, iniciativa que cosechó hasta el respaldo del gobernador de esa provincia. Y parece folclórico todo esto, sólo que no suma nada en una sociedad que reclama otras acciones de los legisladores, o espera mucho más de ellos. Y de verdad ni pensaba escribir sobre la cuestión, pero me costó y me cuesta entender que legisladores distraigan su tiempo en una cuestión tan superficial como declarar el Día del Sandwich de Milanesa. La cuestión es que el pedido de declaración surgió como un homenaje a una persona que seguramente está muy metida en el afecto de la gente, pero de ahí a declarar un día como el de Sandwich de Milanesa, me parece desmedido. Imagínense cuántas buenas comidas bien argentinas hay y no por eso a nadie se lo ocurrió declarar el día del guiso de lentejas ni el de la empanada, ni el día del asado. Esto del “día de” es un invento que generalmente está vinculado a intereses comerciales, pero en este caso es sólo una especie de homenaje. Me pregunto qué pasará con el sandwich de milanesa si no se declara el “Día De”. Nada, absolutamente nada, seguirá siendo tan rico como siempre, tan deseable como siempre. El día elegido es el del fallecimiento de José Norberto Leguizamón. Más conocido como “Chacho”, Leguizamón era el propietario de la tradicional sandwichería de avenida Aconquija primera cuadra, en Yerba Buena, provincia de Tucumán. No es el valor del personaje lo que está en juego, ni siquiera se objeta su calidad como ser humano, simplemente creo que es innecesario que una Legislatura de una provincia atienda una cuestión de ese tipo cuando hay prioridades que en cualquier estado argentino merecerían un tratamiento más inmediato. Sostienen los impulsores de la declaración que el sandwich de milanesa es un símbolo tucumano por excelencia, pero otro bien podría decir que las empanadas tucumanas son tanto o más famosas. Una recorrida por los comentarios de los tucumanos en el diario La Gaceta, nos lleva a pensar que en realidad la gran mayoría consideró innecesario declarar un día como el del sandwich de milanesa, además de cargar las apreciaciones con severas críticas al proyecto, al que muchos calificaron como una verdadera “pavada”. Otros sostienen que en realidad, para no hacer el ridículo, hubiera sido mejor hacer la fiesta del sandwich sin tener que declarar el día por un camino legislativo. El folclore callejero, el que se ríe de muchas cosas, el que evalúa diferente otras, tampoco aceptó esta idea, aunque no dejó de reconocer al homenajeado por sus virtudes a la hora de ofrecerlos a sus clientes. Esperemos que este tipo de iniciativa no tengan demasiado eco en otras legislaturas provinciales, donde también a lo largo del tiempo tuvieron iniciativas tan banales como esta, pero que afortunadamente no se convirtieron en ley.


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