El día en que las mujeres usaron las tijeras

Ellas son el centro de una fiesta en Alemania.



COLONIA (Alemania) (DPA) – Las alemanas tomaron ayer el poder en varias ciudades del país y, como es tradicional al principio de Carnaval, anduvieron por las calles armadas con tijeras para cortar la corbata a cualquier hombre que se les pasara por delante. Decenas de miles se dieron cita en las calles de Colonia, Düsseldorf y otras ciudades para celebrar el comienzo de la fiesta, que tiene lugar puntualmente a las 11:11 horas.

Siguiendo la tradición, las mujeres irrumpieron en los ayuntamientos de los dos bastiones carnavalescos renanos para hacerse con el mando simbólicamente durante un día.

En el centro de Colonia, el frío no impidió que la plaza frente al ayuntamiento se llenara de brujas, monjas y abejas Maya. En tanto, en Düsseldorf, las mujeres dejaron a los jefes del consistorio marcas de pintalabios en las mejillas antes de robarles por detrás las llaves de la ciudad para convertir el edificio en un gran salón de baile, sólo para ellas.

Mientras, en Muenster, en Westfalia, la celebración de ayer de Carnaval estuvo acompañada de una gran fiesta. Alumnas de colegios de Lublin, ciudad hermanada de Polonia, cortaron la corbata del alcalde Guenter Schulze cuando éste las recibió en ayuntamiento.

También en Westfalia, en Unna, Helmut Scherer, un hombre al que le gusta celebrar este día, sacó nuevamente su carreta a la calle para continuar su tradición del desfile de Carnaval más corto del mundo, sin más participantes que él mismo.

En Constanza, orquestas recorrieron las calles por la mañana para despertar a la población y en muchos otros lugares los niños fueron “liberados” de la obligación de ir al colegio o la guardería.

El ayuntamiento del distrito de Beuel en Bonn se vio invadido una vez más por un grupo de lavanderas, encabezadas por su reina de este año, Silvia I.

En el jueves de Carnaval de 1824, en el mismo lugar, las lavanderas abandonaron su trabajo en protesta por sus precarias condiciones laborales e hicieron frente a sus maridos, que se gastaban el sueldo que ellas ganaban en tabernas.

El jueves de Carnaval, también conocido como Carnaval de las mujeres o “Weiberfastnacht”, se celebra en amplias regiones de Alemania y Alsacia (Francia) desde el siglo IV. Por aquel entonces, las mujeres, principalmente de familias ricas, decidieron celebrar fiestas sin compañía masculina y tomar las plazas de las ciudades para bailar solas.

Como gesto de su independencia, a cualquier hombre que se le ocurría pasar por el lugar, le quitaban el sombrero y lo lanzaban por los aires. Ahora, en ausencia del sombrero, las agresoras dejan a los hombres con las corbatas cortadas, lo que confiere a las víctimas una apariencia poco prolija.

Aun hoy, en algunos lugares del sur de Alemania los hombres tienen prohibida la entrada en los bares cuando llega la noche del jueves de Carnaval, quedando éstos sólo reservados a mujeres.

Según expertos de la Universidad de Bonn, el acto de cortar corbatas en el jueves de carnaval no tiene nada que ver con alguna fantasía oculta de castración. Wolfgang Herborn, del Instituto de Estudios sobre Renania de la ex capital alemana, consideró que en el pasado la corbata era más bien un símbolo de estatus y por ello “al cortar la corbata se eliminaban por un día las diferencias de rango entre el jefe y las empleadas”.

En muchas empresas en Colonia, Düsseldorf y otras localidades renanas, no se trabaja el jueves de Carnaval y los jefes conceden un feriado “fuera de la ley”.

Muchos hombres llegan preparados al día de las mujeres y, o no llevan corbata, o se ponen una de papel. Otros rescatan de sus armarios las corbatas más viejas que tienen y se deshacen así de viejas reliquias.


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