El dique Ballester estuvo jaqueado por la crecida
La capacidad operativa de la presa fue exigida al límite durante los episodios del 7 de abril
NEUQUEN (AN).- La crecida intempestiva en el caudal del río Neuquén del sábado 7 de abril exigió al límite la capacidad operativa del dique Ballester. La situación causó alarma entre el personal que, obligado por la amenaza del agua, abrió al máximo las compuertas de la estructura de contención. La decisión dejó secuelas en el dique: compuertas, piñones -engranajes- y motores dañados.
El ingeniero Mario Copello, a cargo del dique Ballester, informó también que ante el inesperado aumento del nivel del río, abrieron de manera abrupta las siete compuertas -que estaban funcionando en ese momento- para no perder el control del embalse y del canal principal de riego.
Esa tarde, el operario apostado en el Ballester fue sorprendido por la cantidad de agua que bajaba desde el embalse compensador que Hidroeléctrica Cerros Colorados tiene en El Chañar. Allí una de las ocho compuertas había quedado abierta desde las once hasta las 14 horas, un lapso suficiente para que vertir 520 metros cúbicos por segundo, en lugar de los 270 informados a la AIC.
Según Copello, hay crecidas que no se informan pero no superan los 10 a 15 metros cúbicos por segundo y si pasan ese nivel «siempre la AIC nos pone al tanto». En esa oportunidad pensaron que se trataba «de una de esas maniobras, porque nadie nos informó nada».
El alerta se dio cuando vieron que «con la crecida venían bins y ramas de árboles». En ese punto comprendieron que «algo andaba mal y abrimos las compuertas». La maniobra dañó compuertas y motores porque en pocos minutos hubo que abrirlas al máximo y ese movimiento brusco las deterioró.
El dique Ballester fue construído a principios de siglo para el riego del Valle. Tiene 17 compuertas de 20 metros de longitud. Sin embargo, el sábado 7 de abril sólo funcionaban siete. «El dique tiene una enorme capacidad, pero es lento. Por eso hay que maniobrarlo con sumo cuidado», advirtió.
La escasez de tiempo obligó a derivar pequeños caudales por el Arroyón hacia el lago Pellegrini para evitar problemas a los consorcios de riego y a las tres centrales hidroeléctricas que están apostadas sobre el canal principal en la zona del Alto Valle.
Ese fin de semana se preveía «una disminución de los caudales de acuerdo con los informes de la AIC, ni la estructura ni el guardadique estaban preparadas».
La concesión del dique está a cargo de la firma Aguas Rionegrinas desde 1998. Y según Copello su responsabilidad es estabilizar en la misma proporción todo aumento que se produzca en el nivel del caudal y que las erogaciones al río Neuquén sean ordenadas y no anárquicas como ocurrió ese día».
Recién a las 17.30 se estabilizó el nivel de las aguas, sin embargo, a partir de las 18.30 la disminución del caudal -sin aviso y de forma abrupta- complicó otra vez el funcionamiento del dique. «Las compuertas estaban completamente abiertas y en minutos tuvimos que cerrarlas». El dique estaba preparado para manipular entre 200 y 300 metros cúbicos por segundo y para bajos caudales.
La capacidad operativa de la presa fue exigida al límite durante los episodios del 7 de abril
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios