El disparador: caer duele



#

Datos

Duele, crear duele. Crear lo que sea. Construir donde no había nada cuesta, y duele. También genera placer y satisfacción. Lo sé, como que me llamo Aldana Chifaldo y llevo más de diez años escribiendo y dirigiendo teatro. A veces hay molestias físicas -cintura, cuello, ojos-, pero el dolor es interior. Es una materia invisible que no sé dónde está ni cómo es. La busco a ciegas, sin saber cuándo ni cómo encontrarla. Ansiedad. Incertidumbre. Me asusto. Quiero vomitar. Temo quedarme atrapada en el fango.
Corro adentro mío, yendo para todos lados como loca. Transpiro. Es absurdo. No sé a dónde voy pero corro más rápido. Cada vez tengo menos aire. Pero corro. Me angustio. No me serena la media docena de obras en las que me aplaudieron. Ahora no hay luz. ¿Puedo encontrar algo en un cuarto oscuro? Lo dejaría, pero necesito y quiero seguir. Escribo de todo. Imágenes, situaciones. A veces empiezo con lo que me pasa y sale algo. Paro. Hago otra cosa. Vuelvo. Borro, sigo, borro. A veces escribo como descarga y meses después me sorprendo usando eso en una obra. Siempre tengo mi libreta encima, por si se me ocurre una idea. La semana pasada estaba en un bar y escribí una genialidad. Al otro día lo leí y era una estupidez. Pasé de sentirme una genio a la persona con menos talento en el mundo.
Cuando una asadera queda demasiado sucia porque se quemó la comida, creo que es imposible que vuelva a estar limpia. Intento con una esponja de acero y lo confirmo: nunca va a quedar como antes. Pero sigo. Insisto. Dejo de pensar en eso. Por la ventana veo tres gatos echados -uno encima del otro- donde da el sol. Un pájaro los despierta. Bajo la mirada y noto que una parte de la asadera se aclaró. Hay que seguir. Constancia.
Escribir se parece. Despegar una materia interior; densa como el alquitrán, invisible como los fantasmas. En algún momento saldrá algo, no sé qué. Hasta que aparece la punta del ovillo. Cuando empieza a salir, asoma el alivio. Un cosquilleo. El placer. Hasta que termina de salir. Pero el tiempo previo, mientras no sale, esa materia late como un alien encerrado que lastima.

Comentarios


El disparador: caer duele