El Ejército despedirá a 500 agentes civiles 

Se los llama "Personal Civil de Inteligencia" (PCI) y el Ejército les paga para que informen qué pasa en distintas entidades civiles: universidades, medios, sindicatos y reparticiones públicas.

Luego de prescindir de más de un millar de agentes de la SIDE, el Ejército despedirá a 500 espías civiles y disolvería el Batallón de Inteligencia 601, lo que significa la purga más grande de su servicio de inteligencia desde 1983.

La parte más difícil del operativo –desligarse de ex represores y otros oscuros personajes que integran la fuerza–, estará a cargo del jefe del II Cuerpo de Ejército, el ex jefe de la 6ta. Brigada de Neuquén, general Mario Castagneto.

El presidente Fernando de la Rúa confirmó ayer los despidos a los que justificó como parte de la «necesidad de reducción presupuestaria del Estado» y procuró despejar suspicacias en torno a los afectados.

«Que no se hable mal de ese personal cesanteado porque si se lo califica de mala manera, se comete una injusticia», dijo el mandatario.

Previamente, el ministro del Interior, Federico Storani, había admitido que existe «riesgo» por el futuro comportamiento que asumirá ese personal y los mil agentes de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) que fueron despedidos la semana pasada

El sucesor de Martín Balza al frente del Ejército, teniente general Ricardo Brinzoni, anunciaría la decisión esta semana y prometió que le dará «la mayor transparencia posible» al nuevo organismo de inteligencia de esa fuerza.

Algunos de esos agentes civiles de inteligencia del Ejército (PCI) trabajan actualmente en reparticiones públicas, sindicatos, partidos, universidades y medios de comunicación y cobran un sueldo en la fuerza bajo un código secreto a cambio de información. El PCI que quede en el Ejército se encargaría de realizar tareas de custodia o funciones administrativas.

Cada unidad de inteligencia sólo haría lo que se denomina inteligencia táctica, para sus objetivos estrictamente militares.

La futura central de inteligencia táctica se crearía en Campo de Mayo y reuniría a empleados que actualmente trabajan en el Batallón de Inteligencia 601 y en otras de unidades de inteligencia del interior del país, que se eliminarían o fusionarían con otras.

En tanto que se pondrá en venta el edificio donde funcionaba el Batallón de Inteligencia 601, ubicado en la céntrica y valiosa esquina de Viamonte y Callao de la Capital Federal.

Más cambios

Clarín dijo ayer que a esa central se sumaría el escuadrón de aviones de reconocimiento y exploración Mohawk, con cámaras de filmación de alta definición que EEUU utilizó durante la guerra del Golfo Pérsico en 1990 y 1991, y comprados recientemente por la Argentina.

La jefatura del Ejército también implementaría cambios en la inteligencia estratégica de la fuerza, que se concentraría en el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, teniente general Juan Carlos Mugnolo, a quien deberían reportar los servicios de inteligencia de la Armada y de la Fuerza Aérea.

Con el ahorro de sueldos y el dinero que se obtenga de la venta del edificio del Batallón de Inteligencia 601, se capacitaría al personal y se incorporaría más tecnología a la inteligencia militar. (INFOSIC)  

El gobierno admite que está alerta

BUENOS AIRES – El ministro del Interior, Federico Storani, admitió ayer que se decidió reforzar la seguridad porque «efectivamente existe el riesgo» de que ex agentes de inteligencia puedan tomar algún tipo de represalias de carácter político, pero subrayó que el gobierno no tenía más opción que aplicar la purga para mejorar estos organismos.

«Si tengo que poner en la balanza el riesgo que efectivamente existe y la necesidad de hacer un organismo de inteligencia mucho más eficiente, dinámico, mejor tecnificado… me quedo con lo segundo a pesar del riesgo de lo primero», afirmó el titular de la cartera política.

Sin embargo, Storani reconoció que el gobierno reforzó la seguridad ante la posibilidad de eventuales acciones de la denominada «mano de obra desocupada» tras los despidos de ex espías e indicó que «hay una mayor presencia en áreas justamente de inteligencia que permitan prevenir actividades que pueden ser de connotación política».

El gobierno prendió la luz amarilla tras el despido de más de 1000 agentes anunciada a mediados de semana por el titular de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), Fernando de Santibañes, a lo que se sumará una nueva purga de unos 500 integrantes del área de Personal Civil de Inteligencia (PCI) del Ejército.

El titular de la SIDE indicó, en efecto, que de ser necesario «se hará un seguimiento del personal que cumplía tareas de inteligencia y que fue dejado cesante».

Con la drástica purga, Santibañes pretende darle un nuevo enfoque a la SIDE que tenga que ver menos con el espionaje y más con la acción de inteligencia en la lucha contra el contrabando, la evasión y el narcotráfico, donde el gobierno de Fernando De la Rúa decidió poner especial énfasis. (DyN)


Luego de prescindir de más de un millar de agentes de la SIDE, el Ejército despedirá a 500 espías civiles y disolvería el Batallón de Inteligencia 601, lo que significa la purga más grande de su servicio de inteligencia desde 1983.

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