El embarazo precoz irrumpe conflictivamente

La adolescente no está preparada para asumir la maternidad: de ahí que siempre sea traumático.Quedar embarazada y ser madre son dos cuestiones distintas que no suelen contemplarse puntualmente.Qué pasa con los hombres: en general sienten que el tema no les compete. Por lo tanto, "se borran".





«La adolescente no está preparada para asumir la maternidad, no tiene constituida aún la identidad, mucho menos va a poder llevar adelante una tarea que es tratar de que otro constituya su identidad, por eso siempre el embarazo adolescente es conflictivo», aseguró Diana Sanz, especialista en Maltrato y Abuso Sexual Infanto-juvenil.

El embarazo en la adolescencia siempre irrumpe de una manera no deseada y traumática, sin distinción de clases sociales, si bien en los sectores populares se vive con mayor naturalidad y en los grupos medios y altos la mayoría de ellos no llega a término porque suele recurrirse al aborto.

En este sentido, en los sectores populares las mujeres empiezan a tener hijos desde muy jóvenes y en general son madres solteras, situación que lleva, dado el grado de pobreza y marginación de muchas de estas madres precoces, a reproducir esas mismas condiciones de pobreza y exclusión; son madres en situación de riesgo con hijos en situación de riesgo.

«Si hay una red familiar que contenga, alguien que ayude a esta joven a ejercer una función para lo cual no tiene los elementos emocionales ni psíquicos para hacerlo, puede ser entonces que la maternidad sea posible, sino la maternidad empieza a ser un problema más, y en muchos casos es imposible», afirmó Sanz.

«Si la familia contiene -continuó- entonces la chica podrá seguir su evolución como persona, medianamente, y luego constituir una maternidad, porque quedar embarazada y convertirse en madre son dos cosas diferentes, la función biológica no garantiza el ejercicio de una función social».

Todo el mundo sabe que a los 16 años no se tiene claro nada de la vida. Una edad en que no se le puede pedir a esa joven que deje de pensar en ella, como centro del universo, y pase a pensar en otro ser, el que por otra parte, depende totalmente de ella. Es allí donde la familia, ante el hecho consumado, cumple un rol central.

No obstante «esa es la edad más común del embarazo adolescente, puede ser menos y más; en las chicas menores de esta edad es producto de abusos. Todo embarazo por debajo de los 14 años es sospechoso de incesto», dijo por su parte la abogada especialista en Violencia Familiar, Mónica Seijas.

El embarazo adolescente es producto muchas veces de la primera relación sexual, la que en los sectores medios se da con un par, generalmente el novio, y en los sectores populares, muchas veces es con alguien más grande, y con una relación que suele ser circunstancial o que lleva cierto tiempo pero que ante el embarazo él se desentiende de la situación.

En estos sectores «los números de embarazos aumentan en forma más significativa, aunque también se está dando un crecimiento en los sectores medios», precisó Sanz.

«Lo que ocurre en las clases populares -agregó-, en que hay madres adolescentes pero no hay padres aunque hay algunos casos en se forman parejas convivientes de temprana adolescente, es además otro fenómeno: madres adolescentes provienen de madres adolescentes, hay una repetición de estas historias».

Y llegan al embarazo porque en general el cuidado y la responsabilidad del embarazo, en la mayoría de estos casos, es de la mujer, el hombre siente que no le compete, ni se preocupa; «en las historias de mayor desprotección, lo que cuentan las chicas es que él no quiso cuidarse o que le prometió que no iba a terminar adentro, y expresan: «me dijo y no cumplió la promesa»», expresó Sanz.

Las especialistas sostienen que en la clase media, uno de los factores que lleva al embarazo de una adolescente es la falta de comunicación, una mala relación o ausencia de los padres, ya que esta ausencia, las negligencias, los abandonos o el maltrato emocional, son situaciones que se dan en todos los sectores.

«En muchos de los casos de embarazos de chicas sin recursos, ella ya está abandonada de antes del embarazo, y se mete en una relación que la va a abandonar, que produce cadenas de abandonos y desamparos», añadió Sanz.

Diferente a otros tipos de familias, populares o medias, que contienen, familias donde funciona una cierta protección familiar, donde quizá hubo precariedad pero hay una contención, y entonces, si aparece el embarazo, la madre y el padre asumen muchas de las funciones parentales.

A diferencia de la mayor naturalidad con que se toma un embarazo precoz en algunos sectores más empobrecidos, a pesar de lo conflictivo y traumático de la situación, en sectores más beneficiados adquiere una característica diferente.

«En las clases medias hay mayor prejuicio, entonces hay más ocultamiento porque se pone en juego la reputación de la familia; nosotros vemos un mayor intento de ocultar, de hacerlo pasar como hijo propio, de ocultar a la hija, de sacarla de circulación», comentó Sanz.

«Nosotros hemos tenido chicas -añadió- no tan empobrecidas que están de alguna manera en el desamparo, porque la familia quiere abortar a toda costa y la chica se niega y entonces en estas situaciones de violencia emocional, la chica se va de la casa».

«Es que las clases medias son más prejuiciosas, más represivas, más reprimidas, se vive más del qué dirán, en cambio, los sectores populares están más cerca de lo que es la vida espontánea de las personas», finalizó.

El rol de la familia, la escuela y el hospital

Algunos especialistas sostienen que uno de los grandes cambios que se dieron en los últimos diez años es una amplia apertura de los temas vinculados con la sexualidad, en tanto otros sostienen que sigue siendo un tema tabú. No obstante, ambos pensamientos coinciden en que la información que hay está mal encuadrada.

«El hecho de que en la actualidad los temas vinculados a la sexualidad se puedan hablar con total libertad es un gran avance, pero esto tiene aspectos positivos y negativos», destacó José María Méndez Ribas, jefe del Servicio de Adolescencia del Hospital de Clínicas de la Capital Federal.

«Entre los aspectos positivos, el solo hecho de hablar del tema elimina el oscurantismo; no es tabú porque está en todos lados, lo que pasa es que no se encara bien a nivel educativo porque no está incluida en la currícula», señaló el experto.

Para Méndez Ribas es un tema que no tiene encuadre, que no se contempla, «pero que si estuviese enmarcado en las áreas de Educación y Salud, esos factores negativos se minimizarían».

Y en este sentido, los aspectos negativos son una sexualidad sin contención, «lo que produce un aumento de embarazo inoportuno y de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS)».

Por su parte, la experta Diana Sanz, quien expresó que «este tema sigue siendo tabú y represión», aseguró que «aunque haya información respecto de los métodos anticonceptivos, no se usan, por eso creo que hay que informar y esto es central, pero no termina allí». Aseguró que no hay internalización de la información porque si «es tabú y hay que reprimir para que ese joven no tengan sexo, entonces el sexo va a irrumpir de manera inesperada y a veces con consecuencias lastimosas, en vez de asumir que es un proceso natural y que haga lo que haga uno como padre, independientemente que uno forme con ciertos valores, la decisión de la iniciación sexual la tiene el chico y para eso hay que prepararlo».

«Pero esto es algo que en la familia cuesta mucho poder conversarlo. Por otro lado, la información que se brinda a los chicos en la escuela, allí donde se da, tiene que ser convalidada con un acercamiento hacia la comunicación familiar que permita sostener esos conocimientos», dijo la psicóloga.

¿Y en las escuelas, qué pasa? «No hay una propuesta particular con respecto a la educación sexual, es una temática incluida en los Contenidos Básicos Comunes (CBC) de Ciencias Naturales y Formación Etica y Ciudadana, lo que sí hizo el ministerio cuando se realizaron los diseños curriculares fue procurar que el tema esté en estas modalidades», aseguraron fuentes del Ministerio de Educación de la Nación.

«Dentro de lo que corresponde al EGB 3, que son chicos entre 12 y 15 años, en Ciencias Naturales se ve la reproducción humana, fecundación, embarazo y parto, características generales de la pubertad; y en el Polimodal, se ve en lo que era Biología», destacó Hugo Lavate, especialista de los programas de gestión curricular de la cartera educativa.

«En Formación Etica y Ciudadana, en el tercer ciclo, los contenidos son: la cultura de los adolescentes, la búsqueda de la identidad personal, la afirmación de la identidad sexual», agregó.

No obstante, después cada provincia convierte estos contenidos según las iniciativas de cada distrito. «No hay una acción del ministerio que diga que hay que enseñar educación sexual de una determinada manera, porque es un tema polémico y porque la escuela no es el único agente formador y con derecho exclusivo para estos temas», acotó Lavate.

En relación con la escuela, Sanz destacó que «cuando aparece un embarazo en un colegio se vive como algo monstruoso, que hay que sacarlo, se toma como un cuerpo enfermo en una sociedad autoritaria y rígida como puede ser una comunidad escolar».

«Y muchos padres -continuó- reclaman horrorizados excluir a esa alumna, sin saber que muchos de los compañeros de esa chica quizá están teniendo relaciones sexuales, y que la diferencia es que ella no pudo preverlo y quedó, pero que entre los otros quizá haya un aborto y la familia no lo sabe. Esto también se da».


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