El empate agónico y milagroso disimuló los gruesos errores





La selección jugó su peor partido en la Eliminatoria. A Bolivia se le esfumó lo que parecía tener servido.

Nadie puede dudar que el seleccionado argentino jugó su peor partido en las Eliminatorias, pero el milagroso empate (3 a 3 ante Bolivia) logrado en el instante final se sustentó en la garra y grandeza para suplir la falta de fútbol y físico. Así, reaccionó a tiempo para dar vuelta una historia desfavorable, cuando era lógico y razonable que el conjunto boliviano le estuviera ganando con suma comodidad.

El partido de la duodécima fecha del torneo continental, se disputó en el estadio «Hernando Siles» de La Paz, ciudad situada a 3.600 metros sobre el nivel del mar, adversidad climática que todos sienten y sufren. Y el conjunto de Bielsa no fue la excepción, pese a ese increíble arresto final que le permitió obtener una verdadera hazaña, a la vez que sumió a los locales y su afición de 30.000 hinchas en una mezcla de total asombro, perplejidad y angustia.

El equipo de Bielsa salió a plantarse como protagonista, a hacer su juego habitual. Pero la presión duró poco y se esfumó con las primeras gotas de sudor, que se llevaron también gran parte del físico de los albicelestes. Entonces Simeone se acurrucó junto a la defensa hasta meterse casi entre los centrales, Zanetti se quedó, Verón estuvo errático y Aimar lejos de la pelota. Y cada vez que se intentaba salir, eran pelotazos imposibles para el solitario Crespo.

Con lo poco que tiene, Bolivia sacó provecho de la altura y se adueñó de la pelota, conducida por Baldivieso y con las subidas por derecha de Gatti Ribeiro, quien le ganó siempre las espaldas a Sorín.

Burgos alternó buenas y malas, como la salida lenta sobre el costado, cuando Paz le ganó y remató desviado con el arco vacío, o el rebote que le dejó servido al mismo delantero, aunque en off side (el gol fue anulado) o su quedo en el doble centro que terminó con Líder cabeceando sólo al gol. Iban 40 minutos y la victoria parcial de los locales era justa, ante un rival que no mostraba indicios de recuperación. Por eso el empate fue un premio exagerado, un regalo de la defensa boliviana que en un corner desde la derecha dejó sin marca a Crespo, y el delantero empujó sin problemas al gol el centro de Verón.

Sirvió para que el descanso fuera menos preocupante, pero la segunda etapa comenzó con el mismo trámite, agravado por el hecho de que a los 9 minutos llegó el segundo gol, cuando Colque durmió a Verón y (otra vez sólo en el segundo palo) entró para conectar un envío cruzado de Gatti Ribeiro.

Bielsa ya había enviado al campo de juego al «Piojo» López y agotó los cambios con los ingresos de Gallardo y Ortega, pero ninguno aportó variantes. Y todo pareció terminar a los 35, cuando Botero ganó en lo alto para peinar un centro de Baldivieso y poner el 3-1.

Sólo quedaba aguantar esos diez minutos finales que se presentaban como dramáticos, con serio riesgo de goleada.

Pero un remate de Crespo desde más de 30 metros se le coló a Fernández: quedaban dos minutos más del adicional, pero el cansancio era imbatible hasta para soñar.

Sin embargo, en el segundo de los tres minutos agregados, fueron todos a buscar un centro. La pelota la bajó Samuel hacia el medio y otra vez por gracia de las bondades defensivas de los bolivianos, Sorín se encontró de cara al empate, que consiguió con un zurdazo.

Fue el milagro, en el «cielo» del continente. (AR, DyN e Infosic).

Crespo en un mundo «desconocido»

Germán Burgos (4): Actuación irregular. Tuvo atajadas destacadísimas y también errores muy graves. Jugó demasiado pegado al arco y no salió a cortar centros.

Roberto Ayala (3): Su peor partido. Habría que ver si estaba en condiciones físicas para jugar. No pudo cruzar, nunca cabeceó. Un Ayala desconocido.

Nelson Vivas (3): Fue una invitación para todo jugador boliviano que fuese por su sector. Sólo la pasividad del árbitro evitó que se fuese de la cancha antes.

Wálter Samuel (3): Demasiado permeable a la hora de defender. Tuvo un partido para el olvido, pero los volantes también ayudaron a complicarle el partido.

Javier Zanetti (3): Otro que jugó mal. No aportó nada cuando estuvo en la derecha, y tampoco cuando se corrió al medio para neutralizar a Baldivieso.

Diego Simeone (5): A pesar de los problemas que le creó Baldivieso, fue uno de los pocos que recuperó el balón en los peores momento. Como siempre su mejor aporte fue la entrega.

Juan P. Sorín (4): El importantísimo gol que consiguió evitó el aplazo. El suyo fue un partido bajísimo, no aportó ni en defensa ni en ataque. Gatti le ganó el duelo y los centros que tiró siempre complicaron.

Juan S. Verón (4): Su único aporte fueron quince minutos en el primer tiempo. Después ni fu ni fa.

Pablo Aimar (3): La suya fue una actuación intrascendente. No influyó en el armado y tampoco estuvo para darle una mano a Verón.

Hernán Crespo (8): Su capacidad goleadora fue la razón excluyente del empate milagroso. Demostró, por si hiciera falta, que es un jugador de nivel internacional.

Gustavo López (4): Abrió la cancha, sirvió de desahogo, pero careció de profundidad.

Claudio López (5): Su ingreso le dio al equipo una alternativa en ataque, aunque en el balance final se puede decir que insinuó más de lo que concretó.

Marcelo Gallardo (4): Con su ingreso, la Argentina se pareció un poco al equipo de siempre, luego desapareció.

Ariel Ortega: Participó poco menos de media hora y por momentos se lo vio algo nervioso ante algunas infracciones violentas que debió sufrir.

Los mejores del local

En el equipo boliviano, el mejor fue Julio César Baldivieso (9). Administró la pelota, organizó el juego con soltura y calidad y llevó peligro con remates de media distancia, tiros libres y centros envenenados al área argentina. Del principio al fin, un problema insoluble para Argentina.

En escala inmediata inferior estuvo Luis Gatti Ribeiro (8), un lateral-volante-carrilero fundamental. Con dinámica y cambio de ritmo, sus escaladas por el andarivel derecho generaron siempre una gran preocupación.

Como Baldivieso, Gatti Ribeiro y Justiniano (7) -firme en el mediojuego recuperando balones y colaborando para borrar de la cancha a los volantes visitantes- Joaquín Botero (8) fue otro de los pilares de Bolivia.


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