“El equilibrista” sigue al frente de Europa

El conservador Durao Barroso preside el Ejecutivo con aval socialista



ESTRASBURGO (DPA) – El portugués José Manuel Durao Barroso volverá a presidir la Comisión Europea gracias a su habilidad para la negociación, que lo ha convertido en el perfecto equilibrista sobre la cuerda floja de la política europea, sobre la cual ha sabido inclinarse, de izquierda a derecha, y mantener siempre su rumbo.

Durao Barroso logró una amplia mayoría en el Parlamento Europeo para renovar en el puesto de presidente de la Comisión Europea otros cinco años, después de que quedase en evidencia la profunda división entre la izquierda europea. Con su reelección, Barroso -de 53 años- sigue la estela del ex presidente de la Comisión Europea Jacques Delors que presidió el Ejecutivo comunitario entre 1985 y 1995.

La sesión se inició de manera caótica, con fallos en el sistema de votación electrónica (una tarjeta personal para cada uno de los 736 eurodiputados), lo que obligó al presidente de la Eurocámara, el polaco Jerzy Buzek, a tener que realizar dos “simulacros” de votación, hasta comprobar que todo estaba en orden. A pesar de los problemas técnicos, el portugués logró 382 votos a favor, 219 eurodiputados votaron en contra y se registraron 117 abstenciones, del total de 718 votos emitidos.

Desde que fue elegido por primera vez para el cargo, en 2004, este ex integrante del movimiento maoísta en los años 70, durante la “Revolución de los Claveles” en Portugal, ha desarrollado dos armas estratégicas que han sido fundamentales en su carrera política: la cualidad de adaptarse a las nuevas situaciones y el arte de la negociación y el compromiso.

Otra de las quejas de sus oponentes es que -a su juicio- Barroso responde “al dictado” de los grandes socios de la UE (sobre todo Alemania y Francia), abandonando el interés común europeo. Fue primer ministro luso en 2002 y llegó a la presidencia dela comisión Europea en noviembre de 2004.

Su iniciativa para convertir a la UE en el bloque mundial más respetuoso con el medio ambiente, con la aprobación de un ambicioso acuerdo de reducción de gases nocivos, fue su gran éxito político. El momento más crítico de su mandato fue a fines de 2008, con la crisis económica global, con alto desempleo.


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