El esperado regreso de Franzen
Nueve años después de “Las correcciones”, Jonathan Franzen vuelve con “Freedom”.
El escritor narra la vida de una familia. Esta vez, para decir que la libertad no conduce a la felicidad.
NUEVA YORK.- Ya han pasado nueve años desde que el escritor norteamericano Jonathan Franzen diera en el clavo con su novela “Las correcciones”, que se convirtió de la noche a la mañana en un best seller mundial e hizo que su autor pasara a ser uno de los escritores más famosos entre las firmas más jóvenes. En Estados Unidos, Franzen, que por entonces tenía 42 años, fue considerado un potencial sucesor de sus compatriotas Thomas Pynchon y Don DeLillo, nada menos. Ahora, Franzen se sitúa definitivamente como figura líder entre los grandes de la literatura estadounidense con “Freedom” (Libertad), su cuarta y esperada novela. El libro salió a la venta el pasado miércoles en Estados Unidos. Pero antes de llegar a las librerías, la revista “Time” ya le había dedicado su portada al escritor, honor del que hasta ahora han gozado pocos colegas. “Gran novelista estadounidense”, decía en gruesas letras negras debajo de la foto de quien ahora tiene 51 años y evidentemente, el mismo o más talento. También la temida crítica literaria del “New York Times”, Michiko Kakutani, aclamó la “nueva y galvánica novela de Jonathan Franzen”. El diario “USA Today” opinó que “Freedom” es “muy, muy buena”: “Franzen, el espinoso dios de la literatura de ficción, ha vuelto con ganas”. Para el diario británico “The Guardian”, se trata de un libro “lleno de humor, conmovedor, lleno de fuerza, brutal e inteligente, y que plantea la pregunta esencial: ‘¿de qué trata realmente la vida?’ No se puede pedir más.” Una familia muy normal “Freedom” (que publicará en español la editorial Salamandra) arranca como “Las correcciones”, con una introducción donde Franzen presenta a la familia Berglund y su hogar en un barrio del medio-oeste estadounidense. En el relato de Franzen, Walter Berglund es un abogado comprometido con el medio ambiente que trabaja en una multinacional. Su mujer, Patty, ex jugadora de baloncesto, busca ahogar su frustración en alcohol y después, con un affaire con el mejor amigo de su marido. Además, la pareja tiene dos hijos, Joey y Jenny. Aunque de puertas afuera los Berglund parecen una familia feliz, la lupa de Franzen hace que esa imagen se desmorone. Suavemente, casi como por casualidad, pero con un cálculo perfecto, el autor va desnudando el lado más sombrío de sus personajes. Pero al contrario de la familia Lambert de “Las correcciones”, Franzen sí permite a los Berglund sacar conclusiones de sus dilemas y cambiar gradualmente. Una de las muchas enseñanzas de su nueva novela, o quizá su esencia, es que la libertad no tiene por qué conducir obligatoriamente a la felicidad. En una entrevista con la revista “Time”, el autor advierte a sus compatriotas: “Si la libertad se convierte en una medida decisiva para nuestra cultura y nuestra nación, deberíamos analizar minuciosamente qué es exactamente lo que nos da la libertad.” Y con ello, el escritor que hasta ahora había criticado fundamentalmente el modo de vida de sus compatriotas, fija ahora su mirada sobre el terreno político. Franzen dijo en una ocasión a la agencia DPA en Nueva York que el proceso de escribir convierte su vida “casi en un infierno”. Sus novelas le suponen “una cruz” durante tres o cuatro años, “hasta que las páginas del manuscrito empiezan finalmente a respirar”. En el caso de “Freedom”, la tortura duró casi el doble de tiempo. Sus lectores se lo agradecerán. “Freedom” es un placer épico que crea adicción. (DPA)
El escritor narra la vida de una familia. Esta vez, para decir que la libertad no conduce a la felicidad.
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