El espíritu de Guy Montag





Las restricciones a la importación de libros se refieren al establecimiento de mecanismos de control que apuntan a eliminar los peligros derivados del uso de tintas con alto contenido de plomo en productos gráficos, y así lo exponen las respectivas resoluciones. La resolución 453/2010 de la Secretaría de Comercio Interior, del 26/11/10, establece que los fabricantes e importadores de productos gráficos deben acreditar que los mismos no exceden los límites establecidos para la migración de todos los metales pesados que se indican en las respectivas tablas de las normas IRAM o ISO correspondientes. Más precisamente, el artículo 1 de la norma precisa que los fabricantes e importadores deben hacer certificar que dichos productos poseen un contenido inferior a 0,06 gramos por cien gramos de masa no volátil. También la norma reconoce al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) como organismo de certificación hasta el 31 de diciembre de 2012. La disposición 26/2012 de la Secretaría de Comercio Interior, del 28/2/12, define tres etapas para los productos comprendidos y así vemos que la posición arancelaria “49.01 Libros” establece que los certificados de producto se comenzarán a aplicar a partir de 12/7/12 y para los folletos y libros registro, como libros de contabilidad, el 12 de marzo de 2013. Estas restricciones a la importación encuadran, en principio, en lo que se denominan requisitos o barreras no arancelarios; en este caso, el motivo explícito es fijar controles sanitarios de las mercaderías. Las mencionadas resoluciones se dictan en el tiempo en que aparecen normas restrictivas a las importaciones en general, como son las licencias no automáticas y la declaración jurada previa al despacho de importación, que hacen muy pesado el tránsito de las importaciones hacia su despacho a plaza. Esto ha suscitado una serie de manifestaciones de preocupación y rechazo en los sectores afectados. No se advierte que estas medidas que estamos comentando respondan a la necesidad de controlar las existencias de divisas, debido a que su participación en el total de importaciones es ínfimo. Sin embargo, es inevitable la referencia a la novela de Ray Bradbury “Fahrenheit 451”, donde el personaje de Guy Montag, jefe de la patrulla de bomberos, no se ocupa de la tarea típica del bombero, que es la de apagador, sino todo lo contrario: tiene la misión de quemar los libros que encuentre. Esta motivación de la autoridad la descartamos, por estar en presencia de un gobierno democrático con todas las formalidades legales. Por otra parte, si se tiene en cuenta que la importación de libros representa el 0,16% del total de las importaciones, la hipótesis del ahorro de divisas parece desechable. Lo cierto es que las resoluciones comentadas al tiempo de escribir esta nota están vigentes. Entonces, apelamos a Montag, que en cumplimiento de su misión conoce a una mujer muy valiente que le despierta curiosidad y le hace dudar del objeto de su misión, afortunadamente, y quedamos aguardando que las cosas retomarán su cauce normal antes de la entrada en vigencia de la etapa respectiva y restrictiva. (*) Contador público

ALEJANDRO JOFRE (*)


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