El Festival de Jazz bolsonés alcanzó madurez

El público respaldó la presentación de las quince bandas





EL BOLSON (AEB) – El Festival de Jazz de El Bolsón dejó atrás la música de su sexta edición con un saldo de madurez, integración, compromiso de las esferas oficiales y proyectos para el año próximo.

Lo atestigua el resumen de una charla con Alejandro Aranda, del grupo organizador, quien extrajo -según dijo- «un balance súper positivo, muy bueno en comparación a otros, cada año viene creciendo. Estimamos que fue un beneficio para la comunidad, cultural y turístico».

Hubo mucha gente de la comarca, confirmó, «pero también de Bariloche, Esquel, Comodoro y algún chileno». Fue numerosa la cantidad de público presente en los conciertos todas las noches, un promedio de 400 personas por función -que eran las que cabían sentadas en la carpa de Circoxiclo- más la gente que iba y venía.

En materia de alojamiento, prestadores manifestaron que recibieron reservas por el festival desde fines de noviembre.

«Esto genera una pretemporada de verano que era una de las intenciones y ya se empieza a ver en los resultados», aseveró el músico y situó la razón en que hubo mucho más difusión en Buenos Aires y en toda la red de contactos de prensa, lo que se vio reflejado en «un poco más de gente que venía específicamente por el evento».

En el plano de lo artístico -comentó Alejandro- «lo que más quedó en el oído fueron las propuestas novedosas, como el caso del Trío Martínez, Jaurena, Ciavattini, los chicos cordobeses, que además de encantadores son unos músicos impresionantes». Añadió que quedaron vinculados a nivel musical para viajar a su lugar y hacer un intercamio; «esto es lo que trae el festival».

Otro caso fue el de Guillermo Cides, con su instrumento, el «stick» o el de «Cuartoelemento» con su solvencia artística o el de «El emporio de la impericia» y sus sorprendentes arreglos.

Las clínicas y talleres fueron, igualmente, muy concurridos. Este año quedó todo registrado en filmaciones y grabaciones que se van a traducir en un primer trabajo documental «que plasme la historia del festival con conciertos, entrevistas y notas; música en vivo, clínicas y todo el audio de los conciertos en formato digital con un técnico que vino especialmente de La Plata».

– ¿Piensan ya en el año próximo?

«Sí, hay un posible programa con cantidad de gente que quedó afuera, una lista de espera que se hace cada vez más grande. Uno trata de darle cabida a todos pero lamentablemente hay una selección».

El criterio de tal selección -explicó- es la búsqueda del nuevo jazz y las nuevas músicas que a veces no tienen lugar en

ningún otro festival.

– ¿Cuánto costó el festival?

«Un festival de estas características, en cualquier parte del país tonda entre 50 y 100 mil pesos para hacer las cosas bien. Nosotros hicimos todo con 20 mil, con eso solo cubrieron los gastos: de traslados, pasajes, cachet de los artistas, sonido, luces». Algunos artistas participaron a cambio de una comisión y otros lo hicieron «ad honórem» como colaboración con el festival. Justo este punto fue uno de los destacados por Alejandro Aranda con mayor énfasis. «Lo lindo que sucedió y que queremos que pase es que cada músico desde su posición, sabe que está viniendo porque quienes estamos atrás y organizamos, estamos sembrando cultura. Quieren participar bajo cualquier condición y de alguna forma ellos apadrinan el festival, son los productores, porque sin los músicos no se puede hacer».

Por último comentó acerca de una propuesta de una universidad londinense para producir en la próxima edición la llegada de músicos de otros lugares para generar un intercambio. Se trató de un grupo de profesores de esa casa de altos estudios, que vino acompañando a la banda La Sonora que viajó a Inglaterra para dar talleres de candombe y clínicas de música del Río de la Plata.


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