El fiscal acusará a policías que balearon a un joven

Fue en un feroz enfrentamiento en Villa Ceferino, en el oeste neuquino.La víctima denunció que le tiraron a quemarropa después de golpearlo.Los efectivos negaron los cargos y dicen que fueron atacados.



NEUQUEN (AN) – El fiscal Mario Rodríguez Gómez acusará hoy a los policías que la madrugada del 3 de marzo de 1999 golpearon y balearon a quemarropa a un joven del barrio Villa Ceferino y lo dejaron al borde de la muerte. La víctima quedó con inhabilitaciones físicas de por vida y sufre traumas psicológicos que ayer, durante el juicio oral, se reflejaron durante el patético relato que hizo de aquel hecho y de otras situaciones que ha debido atravesar, en todos los casos por amenazas y atentados perpetrados por los uniformados.

Si bien son cinco los efectivos policiales que el juez Daniel Geloni llevó al banquillo de los acusados, las imputaciones más graves apuntaron a uno de ellos, quien en su indagatoria ante el juez Carlos Lardit, fue el único que admitió haber disparado con su arma reglamentaria durante el episodio investigado. Aún cuando negó haber apuntado a Pablo Ariel Castillo Palacio, de 26 años, el joven que recibió el balazo que le destruyó el vientre, el policía dejó algunas dudas.

El debate oral se puso en marcha ayer en el edificio del Superior Tribunal de Justicia, ante la falta de espacio en el el Juzgado Correccional, con una extensa jornada varias horas y continuará hoy a la mañana, con la pronunciación de los alegatos.

Después de aquel episodio Palacio Castillo mantuvo hasta estos días un virtual enfrentamiento con los efectivos de la policía provincial, a quienes en numerosas ocasiones los acusó por apremios ilegales. La última de estas denuncias las hizo el lunes pasado. Su desfile por los tribunales ante el acoso policial lo llevaron a tramitar un habeas corpus, para pedir protección, recurso que le fue concedido por el juez José Luis Cartolano.

El desarrollo del juicio fue seguido por más de veinte personas, la mayoría integrantes de la Comisión de Amigos y Familiares de Víctimas en contra de la Impunidad, que colgaron una gran pancarta blanca con letras negras, reclamando justicia.

Los imputados del delito de lesiones graves, que se pena con 1 a 6 años de cárcel, son el cabo Néstor Alberto Vázquez, el oficial Aquiles Valentín Jara, el agente Carlos Ivans Campos,, el cabo primero uan Alberto Curihuinca y el sargento Alberto Alejandro Vaca. El primero es defendido por el abogado Marcelo Inaudi y los cuatro restantes por los doctores Angelino Arenas y Javier Cardelino.

Castillo Palacio se presentó como querellante con el patrocinio de las abogadas Nerea Montes y Blanca López.

Vacas reconoció que alrededor de la una del día del hecho, ante un llamado de los vecinos de las cercanías del cementerio del barrio El Progreso por tiros que se escuchaban, junto a otros camaradas concurrió al lugar. Dijo que al intentar identificar a unos jóvenes -Jara dijo que estaban tomando alcohol-, se generó un enfrentamiento con otro grupo que estaba frente a una vivienda y que fueron tiroteados.

“Con la intención intimidar a la gente que nos atacaba con insultos y piedras se abalanzó sobre mis compañeros, disparé al aire, un tiro”, dijo Vaca.

Luego reconoció que los disparos pudieron ser más, pero en todo momento negó haber tirado contra alguna de las personas del tumulto. Sus camaradas se manifestaron en el mismo sentido y, en general, coincidieron en señalar que al ser agredidos y verse superados numéricamente, optaron por retirarse.

Castillo Palacio, según se demostró en las pruebas balísticas, recibió un disparo del arma que portaba Vaca. El proyectil le ingresó en el abdomen y le afectó los intestinos, el colon y el recto.

El fiscal Rodríguez Gómez dijo ayer en un cuarto intermedio, que los testimonios escuchados en el debate no introdujeron elementos que hagan variar la responsabilidad de los imputados y por lo tanto hoy solicitará que sean condenados. Sin embargo, no dio otras precisiones.

“Arruinaron mi vida para siempre”

NEUQUEN (AN) – Desde el día que una bala le perforó el estómago, la vida de Pablo Ariel Castillo Palacio es un drama interminable, al que arrastró a toda su familia. Ayer su relato en el juicio fue patético. No sólo por la forma en que lamentó los quebrantos de su salud, sino que evidenció las huellas que los episodios dejaron en su psiquis.

“Arruinaron mi mi vida para siempre. No puedo correr, no puedo hacer fuerza… No puedo trabajar. Si hasta no puedo fumar, todo me hace mal”, dijo en uno de los pasajes de su declaración, durante la cual no faltaron las lágrimas, que interrumpieron su palabras en más de una ocasión.

El juez y los defensores le marcaron al joven algunas contradicciones entre sus declaraciones anteriores y la que ofreció ayer. Incluso, debió ser puntualmente asistido por sus defensores para hilvanar su versión de los hechos.

“Yo había salido a la vereda con mis amigos a ver los fuegos artificiales del híper (por la inauguración de los cines), cuando llegó la policía. Me agarraron entre dos, me golpeaban y uno de ellos me disparó. Pero no recuerdo quién era, sólo que se fue en una de las camionetas en las que habían venido”, le dijo al tribunal.

El joven ha denunciado es que víctima de una impiadosa persecución policial, que consiste en amenazarlo a él y a su familia. Para defenderse, según argumentó, se hizo de una pistola. En mayo del año pasado, cuando intentaron allanar su casa para recuperar el arma, se atrincheró cuatro horas y amenazó con suicidarse.

“Si sigo así, me voy a tener que comprar otra. Porque me voy a defender”, reaccionó ayer cuando un defensor le recordó el episodio. La última denuncia de Castillo Palacio contra la Policía la efectuó el lunes. El vierneslo detuvieron en un comercio acusado de tentativa de hurto.


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