"El flamenco es el espíritu"

Entrevista a Juan Amador, gitano, bailarín, percusionista y cantaor.



n. Todavía se le pone la piel de gallina de sólo contarlo.

Juan Amador tiene hoy veintitantos y después de mucho rodar ha echado anclas en Buenos Aires. "Mi historia es muy enrollada, si te la contara desayunaríamos acá", dice en una fría noche de viernes en Roca. Apenas un alto en el seminario de baile que hace unas semanas brindó en la Sociedad Española para charlar.

Poco después, luego de sus primeras actuaciones en la región, nos llegarían los comentarios: "Impresionante", "morocho, sensual", "Joaquín Cortés, un poroto", sentenciarán las chicas.

Juan es un tipo que busca el fondo en sus respuestas. Sin rodeos explica cómo es esto de bailar y cantar. De sentir el flamenco. Gitano. Joven. Sueña a veces con volver a España para deslumbrar en tablaos y escenarios mayores. Pero no lo incomoda el momento. Un gitano sabe que la vida es frágil y que todo pasa.

- Hace unos meses estuvo Tomatito por acá, dio un recital para conservar en una biblioteca. ¿Qué significa para usted una figura como Tomatito?

-Pasión, esto es lo que siento por dentro.

-¿Y ser artista de flamenco?

-El cantaor payo es un poeta, el cantaor gitano es el que canta con el dolor que tiene en el pecho. El gitano le canta al sufrimiento y a lo que le pasó a su gente generaciones atrás. Desde la discriminación al acoso de la policía.

-También estuvo Potito. ¿Qué opinión tiene del chico?

-Un gran cantaor, un niño, menor que yo, lleva 23 años. Un gran cantaor. Un grande. ¿No preguntas por Camarón?

-Camarón es Carlos Gardel. ¿Piensa usted igual?

-Yo soy muy camaronero.

-¿Estaba en España cuando murió?

-Sí, yo era un adolescente.

-Debe haber sido impactante para un gitano joven vivir toda esa época, cuando él era una figura mítica pero viva. Los mitos generalmente son gente muerta.

-Entraba en las peñas, que es como un tablao pero más grande, y era increíble.

-Largas maratones de flamenco.

-Sí, muy largas y de palos más fuertes.

-¿Por ejemplo?

-No hablamos de rumbas, soleares ni seguidilla.

-Es el palo que el turismo desconoce.

-Exacto, o confunde con otra cosa. El turismo está más en la rumba, en la sevillana.

-¿Lo vio alguna vez personalmente a Camarón?

-Lo he ido a ver. Cuando cantaba se te ponía la piel de gallina, todavía ahora, se te caían las lágrimas. Camarón expresa la furia, todo lo que tiene adentro, con esas bajadas y subidas de la voz, parece que hasta se va quedar sin voz.

-Algo cambia después de escuchar al mito.

-Cambia, cambia. Cuando los gitanos vamos a ver un show, Potito, Duquende, salimos con la cabeza dada vuelta.

-José, el francés, otro de su generación.

-Sí, pero es más contemporáneo.

-¿Cómo juega en el escenario de la música flamenca?

-Juega a nivel contemporáneo, innovando, renovando. Tanto Tomate como Duquende innovan en los discos, pero guardan el hondo, la cosa más dura. Tomate no puede aceptar una bulería con una guitarra eléctrica. El flamenco con guitarra flamenca.

-Muchos de ustedes, los gitanos artistas que han logrado notoriedad o vivir de su arte, son excepciones en un contexto social bastante difícil.

-Sí, en la vida uno tiene que ser humilde, tratar de ayudar a la gente que está aprendiendo.

-¿Qué hace ahora con su arte, Amador?

-Ahora, de todo un poco. No toco guitarra, pero de todo un poco. Baile, cante, el cajón.

-Buenos Aires es la ciudad del tango. ¿Se vive de hacer flamenco?

-En Buenos Aires hay mucha competencia, hay varios grupos, Los Tarantos, por ejemplo. Ahora trabajo con un solo guitarrista. Estoy muy activo.

-¿Con quién comparte su pasión gitana allá?

-Están mi mujer, mi hija y mis padres. Soy mitad Calé, porque viví toda mi vida en España, y mitad gitano húngaro. Pero nací acá. O sea, soy de muchos lugares.

-¿Cómo es el aprendizaje del flamenco?, porque parece que tienen una buena escuela.

-Yo nunca he ido a aprender flamenco, es muy mamado. Hay un cumpleaños y vamos, y juerga y dos o tres días de flamenco, flamenco y flamenco.

-¿Extraña los tablaos, la juerga de España?

-España extraño mucho, pero Argentina me ha dado la posibilidad de expresar lo que siento, me pone muy a gustito subir a un escenario.

-El flamenco ha cautivado a gente de culturas muy diversas. ¿Tiene alguna explicación?

-Yo no le encuentro explicación. El flamenco es una magia, es el mago que está arriba de un escenario.

-El tango es la vida, la madre, la mina, la esquina. El flamenco el resto, lo innombrable.

-Es el espíritu.

Claudio Andrade


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