El futuro Congreso recibirá a viejos conocidos

La representación política en el Congreso, lejos de airearse, volvería a recibir a viejas caras conocidas. Analistas coinciden en que el crack político del 2001 no originó cambios de fondo.





BUENOS AIRES (ABA).- Aunque recién faltan cuatro meses para las elecciones legislativas de octubre, lo cual es una eternidad en el ámbito de la política nacional, ya se vislumbra que el nuevo Congreso que comenzará a funcionar en diciembre no renovará sus principales figuras. Al contrario. Muchos de los viejos dirigentes de la política nacional, supuestamente muy cuestionados por la sociedad tras el crack político del 2001, volverán a ocupar cargos claves. El "que se vayan todos" del 2001, tras dos elecciones nacionales (las presidenciales donde se eligió a Néstor Kirchner presidente, y ahora estas legislativas) parece haber quedado muy atrás.

Recorriendo las provincias, y todos los arcos políticos (desde el peronismo a la UCR, pasando por la izquierda o el ARI de Carrió), queda demostrado que la representación política no se renovó. En La Rioja, por ejemplo, es candidato a senador el ex presidente Carlos Menem. En Capital Federal, Elisa Carrió quiere volver al Congreso, igual que Luis Zamora de Autodeterminación y Libertad. Y la gran novedad es que el ex ministro de Economía Domingo Cavallo, autor intelectual del "corralito", también sueña con un inverosímil retorno triunfal. El peronismo de Catamarca encontró que el mejor candidato a diputado que tiene es el sindicalista gastronómico Luis Barrionuevo. Y la UCR postula en Buenos Aires al ex intendente porteño Facundo Suárez Lastra.

En Misiones, por caso, se vuelve a candidatear Ramón Puerta, eterno jefe y candidato del PJ de esa provincia. Tampoco el peronismo bonaerense parece que renovará sus figuras, ya que hasta el cierre de esta edición las principales candidatos al Senado son Chiche Duhalde o Cristina Kirchner, ambas con varios períodos legislativos en sus currículums. El encuestado Artemio López cree que estas elecciones demuestran que "el 'que se vayan todos' no fue efectivo porque las representaciones políticas no se pueden cambiar de manera espectacular ni espasmódica. Para lograrlo se necesita de un proceso de mediano y largo plazo. Para realizar una transformación de esa naturaleza se necesita también que la sociedad se involucre en serio y encuentre nuevas maneras de expresarse".

El consultor agrega que la sociedad argentina, si realmente quiere renovar a sus dirigentes, debe dejar atrás a "la apatía, el voto en blanco el ausentismo. Un gran sector de la ciudadanía está tomando demasiada distancia de las elecciones". Según los cálculos de López, el ausentismo era del 12 por ciento del padrón en las elecciones de 1983, y en las elecciones de octubre pasarían a ser de un 30 por ciento. El politólogo Ricardo Rouvier también apunta hacia ciertas contradicciones del electorado: "Vuelven todos los viejos dirigentes porque creo que falta lo que yo llamo 'corporalidad'. En el 'que se vayan todos' la gente ponía el cuerpo, gritaba, y eso hoy se dejó atrás".

Aunque todavía falta mucho para las elecciones, y todavía algunas candidaturas no terminan de confirmarse, como la del propio Cavallo, por ejemplo, todo hace prever que la política nacional no dará a conocer a nuevos dirigentes en estas elecciones legislativas. Muchos de los viejos dirigentes volverán al Congreso. No es novedad. En el Parlamento se encontrarán con otros viejos conocidos de la política: los bonaerenses Carlos Ruckauf y Antonio Cafiero, el puntano Adolfo Rodríguez Saá, el santafesino Carlos Reutemann, el pampeano Rubén Marín, el catamarqueño Ramón Saadi o el sindicalista Saúl Ubaldini, por dar algunos ejemplos.

Nicolás Wiñazki


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