El gas, un salvavidas desinflado
La gran esperanza para la Cuenca Neuquina es el gas no convencional. La mejora del precio en boca de pozo que prepara Nación podría revitalizar el negocio, que comenzó gracias al programa que, vía subsidio, llevó el precio a 7,5 dólares el millón de BTU. La expectativa es que proyectos como el de El Orejano y Rincón del Mangrullo de YPF, Lindero Atravesado de PAE, Río Neuquén de Petrobras o Aguada Pichana de Total puedan despegar gracias a los mejores valores, que serán trasladados a tarifa. Sin embargo, estos proyectos se encontraron con un enemigo que era insospechado hace algunos meses atrás: el gas importado. El que viene de Bolivia, según comentó el ministro Aranguren, se paga entre 4 y 5 dólares el millón de BTU. El que llega en barco se inyecta a algo más de 5,5 dólares. Atrás quedaron aquellos tiempos donde el hidrocarburo foráneo costaba hasta 7 veces más que el local. Por otro lado, si se mejora el precio del “gas viejo” se rentabilizarán proyectos que ya existen y esto permitirá a las empresas monetizar sus reservas P1 y P2. Pero aún resta ver si un valor que rondará los 5 dólares el millón de BTU será aliciente para inversiones de alto riesgo como las no convencionales. Por lo pronto, desestimando que una “revolución del gas” vaya a concretarse en el corto plazo, el gobierno nacional reeditó el viejo proyecto para importar gas desde Chile, como una forma de sumar una fuente más al paquete de opciones. La incógnita es a qué precio conseguirá el recurso desde el país vecino. También el gasoil, otro rival del gas neuquino, bajó sensiblemente su valor.
La gran esperanza para la Cuenca Neuquina es el gas no convencional. La mejora del precio en boca de pozo que prepara Nación podría revitalizar el negocio, que comenzó gracias al programa que, vía subsidio, llevó el precio a 7,5 dólares el millón de BTU. La expectativa es que proyectos como el de El Orejano y Rincón del Mangrullo de YPF, Lindero Atravesado de PAE, Río Neuquén de Petrobras o Aguada Pichana de Total puedan despegar gracias a los mejores valores, que serán trasladados a tarifa. Sin embargo, estos proyectos se encontraron con un enemigo que era insospechado hace algunos meses atrás: el gas importado. El que viene de Bolivia, según comentó el ministro Aranguren, se paga entre 4 y 5 dólares el millón de BTU. El que llega en barco se inyecta a algo más de 5,5 dólares. Atrás quedaron aquellos tiempos donde el hidrocarburo foráneo costaba hasta 7 veces más que el local. Por otro lado, si se mejora el precio del “gas viejo” se rentabilizarán proyectos que ya existen y esto permitirá a las empresas monetizar sus reservas P1 y P2. Pero aún resta ver si un valor que rondará los 5 dólares el millón de BTU será aliciente para inversiones de alto riesgo como las no convencionales. Por lo pronto, desestimando que una “revolución del gas” vaya a concretarse en el corto plazo, el gobierno nacional reeditó el viejo proyecto para importar gas desde Chile, como una forma de sumar una fuente más al paquete de opciones. La incógnita es a qué precio conseguirá el recurso desde el país vecino. También el gasoil, otro rival del gas neuquino, bajó sensiblemente su valor.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios