“El gobierno ha cometido errores políticos propios de un principiante”

Entrevista con Gustavo Córdoba, consultor político



La complejidad del escenario requiere un extremo cuidado en las estrategias comunicacionales de las acciones de gobierno. Gustavo Córdoba es uno de los analistas de comunicación y opinión más importantes del país. En diálogo con PULSO, brindó su visión acerca de los aciertos y errores del gobierno, en los primeros seis meses de gestión.

PREGUNTA: ¿Qué evaluación tiene de lo realizado hasta el momento por el gobierno?
RESPUESTA: Creo que cuatro meses de pandemia, son un lapso de tiempo prudencial como para decir que ya se tiene algo de experiencia. Al principio, las medidas del gobierno tuvieron una alta dosis de sentido común y de consenso. Ese es el eje sobre el que hay que hacer el análisis en un momento como este. Gobernar es consensuar. Lograr un 100% de consenso es imposible. Pero el objetivo es ensanchar el consenso social, político, y económico, previo a tomar una medida. Con la cuarentena eso se logro, especialmente con la incorporación de la oposición que está en posición de gobierno. El resto de las medidas que el gobierno intentó implementar, no fueron trabajadas de la misma manera, y evidenciaron de parte del gobierno, una dosis de amateurismo muy alto.

P: ¿A cuáles medias se refiere puntualmente?
R: El ejemplo más claro es sin dudas Vicentín. El no haber previsto resistencias, ni el impacto negativo, el cómo se transformó finalmente el objetivo político del gobierno, el no haber evaluado los marcos de interpretación que tiene la sociedad a partir de los distintos medios de comunicación, y sobre todo a través de sus representantes políticos, es un error de principiantes. No hubo errores de comunicación. Hubo errores políticos. Porque hoy la política se presenta en formatos comunicacionales, por lo tanto no se puede escindir a una de la otra.

P: ¿La grieta existe realmente en la valoración de la gente o es más bien una construcción funcional a la política?
R: Pueden ser ambas cosas a la vez. Posiblemente la grieta es la batalla para saber quien gana en relación a la interpretación de la realidad. Esa es una batalla permanente, que no tiene límites y que no tiene fin. Se equivocan aquellos que creen que existe un contexto para disminuir la pelea por la producción de sentido. Considero que en ese sentido la oposición ha sido tal vez mucho más dinámica en la interpretación de la realidad. La grieta a existido siempre, los prejuicios también. Es muy funcional al momento de generar movilización electoral, pero se choca de frente con la construcción de consensos, tan necesaria al momento de gobernar. Es decir, la grieta sirve para ganar elecciones, pero no sirve para gobernar.

P: La grieta no deja lugar para los tibios…
R: En efecto los que han perdido terreno en cuanto a la producción de sentido en Argentina, son los sectores moderados. De cara a las elecciones legislativas del año próximo por ejemplo, uno imagina que serán promovidos aquellos candidatos que ostenten un perfil mas duro y radical, dentro de cada uno de los espacios, tanto en la oposición como en el oficialismo. La Argentina necesita una dosis cada vez mayor de moderación, pero pareciera que la política está mirando hacia otro lado. Hay como una especie de vacío, que no puede ser llenado de otra forma que no sea mediante la confrontación.

Posiblemente la grieta es la batalla para saber quien gana en relación a la interpretación de la realidad. Esa es una batalla permanente, que no tiene límites y que no tiene fin.

P: ¿Cómo gravita el ciudadano que se siente fuera de la grieta?
R: En Argentina hay un sector de votantes que en 2015 tal vez eligió a Massa, y que el año pasado optó por Fernández y también por Macri, que podría catalogarse como de “especuladores políticos”. Es un sector que se termina movilizando por cuestiones racionales. La “ancha avenida del medio” existe, pero ha sido mal interpretada. Es un sector que padece de una enorme falta de representación. Por ejemplo, al asumir Cambiemos posturas tan extremas en relación a algunos temas, deja huérfanos de representación a gran parte de la población. Lo mismo el gobierno, que al no interpretar correctamente el escenario, deja desafectados a gran parte de sus electores moderados.

P: ¿Qué análisis realiza de Alberto Fernández como mandatario?
R: El Presidente tiene todavía un crédito abierto muy importante. Tiene un nivel de apoyo y de consolidación en el tiempo, que resulta muy interesante. Seguramente ello está movilizado por la cuarentena y la pandemia, lo que le otorgó una suerte de estabilidad precaria o de consenso relativo. Creo que a Alberto Fernández le sucede lo que le suele pasar a muchos gobiernos, y es que no termina de adoptar el mecanismo de la comunicación como un factor estratégico. Piensan la decisión política, toman la decisión, y recién después empiezan a pensar como darle formato comunicacional a esa decisión. Allí comienzan los problemas, porque en la inmediatez del hoy, es prácticamente imposible revertir un error en la comunicación. Hoy no es posible hablar de errores comunicacionales. Se trata de errores políticos. El gobierno nacional padece este tipo de errores.


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