El gobierno la oculta y a economistas les preocupa
Descartan una espiralización que lleve a una híper.
BUENOS AIRES (ABA) . – Promediando el segundo mes del año, la principal preocupación de economistas -de las diversas vertientes- pasa por los elevados niveles de inflación que se estiman para el resto de 2011. Los especialistas coinciden en que lejos de insinuarse alguna medida que podría tomar el gobierno para ponerle un freno al incremento inflacionario, desde la administración de Cristina Kirchner: o bien se niega el fenómeno (como se evidencia en las declaraciones del ministro de Economía, Amado Boudou), o se lo minimiza cuando diversos funcionarios declaran que es “preferible algo de inflación que enfriar la economía”. “La inflación no fue heredada por el kirchnerismo, sino que fue creada por este gobierno”, afirma Jorge Todesca, ex secretario de Hacienda durante la presidencia de Eduardo Duhalde. Pero a la vez, Todesca plantea que es un falso dilema sostener que si se baja la inflación necesariamente se va a enfriar la economía. Justamente, subraya Todesca, un aspecto que va a neutralizar el desborde inflacionario es la baja que se está registrando en el consumo dado el impacto del alza de precios, sino la suba del gasto público -que todo indica va a seguir creciendo por tratarse el actual de un año electoral- haría la cuestión incontrolable. Tanto Todesca como el ex ministro de Economía, Martín Losteau, al ser consultados rechazaron la posibilidad de una espiralización de la inflación que llegue a desembocar en hiperinflación. Un factor que evitaría ese sumo riesgo, al menos hasta las elecciones de octubre, es la estabilidad del tipo de cambio ya que ningún experto prevé grandes oscilaciones. El ex presidente del Banco Central de la República Argentina, Javier González Fraga, indicó que el dólar no superaría los 4,20 a fin del año en curso. “Que no exista presión sobre el dólar es un factor relevante que se podría aprovechar para implementar un programa antiinflacionario”, considera Todesca. Cerca del 30 A diferencia de décadas anteriores, cuando toda la región estaba inmersa en procesos inflacionarios, en esta etapa la Argentina con sus dos dígitos es una excepción -junto a otros países como Venezuela- en esta parte del continente. Tal como se conoció el viernes pasado, la flamante presidenta de Brasil Dilma Rousseff anunció una merma de 30.000 millones de dólares en el gasto. En el país carioca la inflación en 2011 sería del 6 %. En nuestro país -sostiene González Fraga- existe muy bajo nivel de inversión tanto de grandes empresas como en servicios públicos, aunque si se sigue registrando una evolución en las Pymes. Las tarifas controladas no son un dato menor en relación al gasto. Tal sistema si bien beneficia a sectores de bajos recursos también es aprovechado por segmentos de altos ingresos ya que se trata de subsidios indiscriminados (como ocurre con el transporte y la energía, aunque se multiplica en numerosos consumos). Un elemento que se ha criticado hasta el cansancio son las cifras del Indec (según el cual la inflación sería de apenas algo más del 10 %) que le impiden a los actores económicos hacer un cálculo serio de inversión. Para 2011 el consultor Orlando Ferreres estimó la inflación anual en el 27 %, muy parecido al pronóstico de la consultora a cargo de Todesca que calculó un 25 %, en tanto Rogelio Frigerio deslizó que el índice sería del 28 %, todos porcentajes cercanos al 30. Para el gobierno la elevada recaudación por retenciones a las exportaciones agropecuarias, (sobre todo de la soja) sostenida por la alta demanda de los commodities, más los fondos de la Anses le dan respiro para manejar las variables. La gran incógnita es como evolucionarán las negociaciones salariales a lo largo del año. En este esquema Todesca considera esencial alcanzar un “acuerdo social” entre el sector empresario y sindical. Para el resto de los especialistas que aparecen en esta nota es necesario un giro aún más profundo en las políticas económicas. En lo que coinciden unos y otros es que la inflación se ha instalado, al menos hasta las elecciones, como un fenómeno con el que habrá que convivir en la Argentina.
La gran incógnita sobre la inflación es cómo evolucionarán las negociaciones salariales de los próximos días.
POLÉMICA POR LA INFLACIÓN
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios